PSYCHO GEOGRAPHIES, multidimensión recreativa

En doce piezas de vidrio y técnica mixta, Dustin Yellin retrata a los bailarines del New York City Ballet

Una conjunción de audacia creativa y precisión técnica parecería ser lo que ha dotado al estadounidense Dustin Yellin de la capacidad de transformar a los planos, mediante la superposición de 28 placas de vidrio, en representaciones de por lo menos tres dimensiones. Decidir si esta exhibición se destaca por su técnica y su entendimiento de la percepción humana, la proyección retro/introspectiva, su comprensión del tiempo-espacio dentro y fuera de la danza o meramente por su composición estética es una tarea que prefiere mantenerse irresuelta. La conjugación de todo esto convierte a Psychogeographies en una exposición que, revestida de una sofisticación artístico-conceptual, puede invitar al visitante a la integración de los cuerpos en su más férrea a la vez que amorfa expresión.

Aludiendo a la geografía psicológica de cada bailarín, en Psychogeographies, Dustin Yellin se despoja de lo formal de cualquier otro lenguaje para lograr recomponer la fisonomía humana por diferentes fragmentos -órganos que son máscaras, banderas, bicicletas, objetos del recuerdo- que constituyen la psicología y su interacción con el cuerpo. La presentación de piezas orgánicas restituye la composición de la materia y su dialéctica con el tiempo, imprimiéndole un incesante movimiento que inevitablemente interpela e incita al espectador a dialogar con la que, en apariencia, es la estática danza. Sin embargo, en la mera contemplación puede optarse por el pleno recreo estético -sea goce o placer- pero también por una reflexión a nuestra inmanente existencia ligada al ahora.

En la concepción del tiempo, los griegos ya habían hecho la distinción entre chronós y aión (emparentado con el eterno retorno nietzscheano). Yellin la recupera y la condensa mediante un ejercicio exploratorio en piezas que no sólo desde su visceral profundidad, sino desde una aproximación interpretativa en 360°, permiten conciliar ambas nociones. A través de las 28 placas está todo el recorrido del bailarín, toda su expresión corporal que se desagrega -mas no se desvanece- en un pasado que continúa siempre. Eterniza su etéreo movimiento que es, en todo momento, un desplegado ahora.

Si Yellin pudiera intervenir al espectador con esta técnica, la atomización de su cuerpo le permitiría, en este caso, triplicar la apuesta: chronós y aión deberían ceder espacio -con licencia del término- a la composición del kairos. Es decir, ya no un tiempo lineal hacia la muerte, ni un tiempo circular, sino la percepción subjetiva misma. Pues es posible que quien contempla, recorra en cada momento de su vida qué es lo que lo ha llevado a ser quien realmente hoy está siendo. A través de las vivencias es posible reconstruir la inquietante tensión del reposo y el movimiento, del cíclico presente, pero también de lo terrenal e infinito para dar lugar a su futura retrospección y a su proyección hacia el pasado.

No resta más que mencionar que ha sido una notable humildad la de emparentar Psychogeographies con dos disciplinas -la psicología y la geografía- mostradas como distantes. Así, el artista da la libertad de que el observador pueda integrarlas por medio de otros campos como la filosofía, la anatomía, la física, el urbanismo o la geometría, valiéndose del kairos para decidir si la sinérgica quietud logra cerrar las dispersas fisuras en el tiempo-espacio. Martín Quiroga Barrera Oro

Psychogeographies se exhibió hasta mayo de 2015
The John F. Kennedy Center for the Performing Arts
2700 F Street -Washington D.C. – U.S.A.
http://www.kennedy-center.org/

NYCB Art Series Presents Dustin Yellin

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