PRESENCIAS, ánimas expectantes

María Cristina Lattes presenta un mundo donde la gracia y la sutileza cobran forma femenina

La espera es definida por Roland Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso, como “tumulto de angustia suscitado por la espera del ser amado, sometida a la posibilidad de pequeños retrasos”. Esta idea también tiene que ver con la de la ausencia. Históricamente, según Barthes, es la mujer quien da forma a la ausencia, quien pronuncia el discurso de la ausencia, puesto que tiene el tiempo para ello. En este sentido, las mujeres esculpidas por María Cristina Lattes son mujeres que esperan. Curiosamente estas Presencias parecen estar rodeadas de ausencias.

¿Estarán esperando al ser amado o simplemente mirando hacia delante en actitud contemplativa? O bien esperan que el espectador las saque de su letargo y las haga cobrar vida. Hay por lo menos dos de estas figuras que pueden leerse de esta manera:  La espera y Esperándote. Sin embargo, Juntos plantea la posibilidad de un encuentro entre hombre y mujer. Nostalgiosa y Acá estoy representan dos seres ensimismados que con los ojos cerrados parecen estar orando o perdiéndose en un mundo interno de recuerdos.

Estamos ante piezas únicas talladas en madera, mujeres estilizadas que recuerdan por momentos a Modigliani. También podrían pensarse como cariátides, esas columnas con forma humana. La sensualidad aparece en algunas curvas que se insinúan, en los pliegues de los vestidos. Las vetas son aprovechadas como un elemento que aporta expresividad y movimiento. La artista trabaja diversas maderas: pinotea, quebracho, eucaliptus, algarrobo, nogal, ébano, olmo, palosanto.

Hay algunas, pocas, policromadas porque se ha preferido resaltar el propio color de las maderas como si estas mujeres se mostraran en su estado natural, sin maquillaje. Hay algo en estas presencias, en estas imágenes femeninas que también tiene que ver con el mascarón de proa de los barcos. Si hilamos fino, vemos que son verdaderas proas que irrumpen en el vacío; mediante su sutileza nos desafían, desde su pasividad nos interrogan.

La Virgen de las hojas tiene un trabajo muy cuidado y detallado que logra repensar las iconografías tradicionales. Luego hay otra imagen de la virgen, pero velada. Son figuras que parecen estar en paz consigo mismas, si bien pueden estar esperando algo. El mundo en sus brazos, por su parte, nos deja frente a una imagen de dulce encuentro entre una mujer y su hijo.

Negrita (con un aire a El pensador de Rodin) o Tristeza aprovechan el color negro natural para darnos una imagen de la melancolía. Tristeza rompe con las formas establecidas en las otras esculturas y se convierte en un ser apabullante que representa un sentimiento más oscuro. En Cómo decir adiós vemos a un personaje que mira hacia atrás porque quizás hay alguien de quien no pueda despedirse del todo. Con sus brazos pegados al cuerpo, como la mayoría de estas figuras, está en calma y erguida, pero hay algo que la llama, algo de su pasado que no la deja despegar. Las esculturas están pulidas, uno las adivina suaves e imagina que si se fueran a mover, sus movimientos serían delicados.

Todas estas Presencias son tallas son de una gran belleza. Ante ellas las mujeres podremos preguntarnos si hay una esencia de lo femenino o si ello consiste en una construcción. ¿Qué imagen de mujer transmiten estas  figuras? ¿Qué nos dice su soledad sobre el extraño mundo que habitan? Observarlas puede ser otra forma de meditar, junto con ellas, de compartir su misterio y hasta de leer  -¿por qué no?- alguno de sus pensamientos. Milly Vázquez

Presencias se exhibió hasta el 20 de octubre de 2017
De Santi Galería de Arte
Esmeralda 982 – Cap.
(011) 4314-2049
De Santi en Facebook

María Cristina Lattes concurrió a los talleres de Enrique Azcárate, Aníbal Carreño y Rosa Faccaro. Desde 1983 expone en muestras individuales y colectivas en el país y en el exterior. Ha obtenido más de veinte premios y distinciones.

Publicado en:

Deja una respuesta