NICOLÁS GUERSCHBERG, 100 años de Piazzolla

El nuevo disco de Escalandrum y la reapertura del Teatro Colón en profunda entrevista al músico

El Teatro Colón de Buenos Aires suspendió todas sus actividades artísticas durante prácticamente un año, como consecuencia de la pandemia de coronavirus. El centenario del nacimiento de Astor Piazzolla se presentó como la ocasión perfecta para llevar adelante la reapertura formal de la sala, con una serie de conciertos organizados juntamente con la Fundación Astor Piazzolla. Se consideró una doble forma de acceso a los conciertos: dado que solamente se habilitó una cantidad acotada de público presencial, se decidió ofrecer asimismo la transmisión en vivo por streaming, de manera gratuita, a través de la página del Teatro Colón. Conversamos con Nicolás Guerschberg, artista invitado a participar de dos de las fechas de este festival: el 5 de marzo, en la primera de las funciones, junto a la Orquesta Estable del Teatro, con dirección de Luis Gorelik, y el 11 de marzo para la presentación del grupo Escalandrum, del cual es pianista y arreglador. Liderado desde la batería por Daniel ‘Pipi’ Piazzolla, nieto del homenajeado y curador artístico del ciclo, el ensamble presenta 100, su nuevo disco, precisamente en homenaje al centenario del nacimiento del gran compositor y bandoneonista.

Los temas incluidos en 100, el disco número 14 de este notable sexteto, son: Primavera Porteña, Soledad, La muralla china, Milonga en Re, Zita, Whisky, Escolazo, Adiós Nonino y Michelangelo 70, además de incluir la grabación inédita de un solo de bandoneón realizado por el propio Astor Piazzolla a mediados de los años 70 en los estudios ION. Juntos desde 1999 con su formación original, el grupo se completa con Mariano Sívori en contrabajo, Gustavo Musso en saxos alto y soprano, Damián Fogiel en saxo tenor y Martín Pantyrer en clarinete bajo y saxo barítono.

Grabado en octubre de 2017 en los estudios Abbey Road de Londres, y completado en agosto de 2020 en estudios ION de Buenos Aires, el álbum muestra una evolución por demás interesante de la agrupación, que continúa el desarrollo del disco Estudio 2 (2018), registrado durante las mismas sesiones londinenses. Sigue siendo Piazzolla, cuya música el grupo ya abordó en anteriores ocasiones, pero con un formato renovado, original y creativo. De esto hablamos en parte de nuestra charla con Guerschberg.

Empecemos conversando acerca de esa dualidad que tiene la obra de Astor Piazzolla, que de pronto se corre del terreno de la música popular para convertirse en un compositor de música académica orquestal.
Bueno, como sabés fui convocado para participar en este festival y homenaje que hace el Teatro Colón de Buenos Aires en el centenario del nacimiento del gran Astor Piazzolla. Para el concierto inaugural me pidieron preparar, con la Orquesta Estable del Teatro Colón y la dirección de Luis Gorelik, el Doble concierto para guitarra, bandoneón y orquesta Homenaje a Lieja, con Juan José Mosalini y César Angeleri como solistas. Y también los Tres movimientos tanguísticos porteños, que Piazzolla escribió para orquesta sinfónica en 1968.

Fue un desafío aceptar, porque la música que escribió Piazzolla es en general muy compleja, y en este caso se trataba de una de las obras orquestales más ambiciosas de su repertorio, con un gran trabajo sinfónico y de orquestación, texturas muy interesantes y un lenguaje que no pasa exclusivamente por el tango, sino también por la música académica contemporánea que él tanto admiraba, que incorporó en sus años de estudio con Alberto Ginastera y con Nadia Bolanger. Así que fue una propuesta muy desafiante y de mucho regocijo, porque estar metido en medio de ese universo sonoro es como hacer un viaje espectacular.

La segunda fecha para la que fuiste convocado en este festival vuelve sobre Piazzolla, pero a través de Escalandrum, con toda la legitimidad que le da al grupo la presencia del nieto de Astor y el extenso recorrido del grupo reinterpretando su música. Más allá del trabajo grupal, los arreglos de las piezas al formato del sexteto son tuyos. ¿Cómo es trabajar con la música de Piazzolla a la hora de trasladarla al formato de Escalandrum? ¿Qué tiene la música de Astor que según cómo se la encare puede ser tango, música clásica o jazz?
La presentación de Escalandrum en el Teatro Colón coincide con el día exacto del cumpleaños número cien de Astor Piazzolla. Con esta agrupación compartimos ya más de dos décadas de trabajo, y prácticamente en la mitad de este tiempo, hace ya once o doce años, nos comprometimos también con esta música. Porque al principio con Escalandrum hacíamos solamente nuestras propias músicas, y recién después surgió el proyecto de interpretar las piezas de Astor Piazzolla, una idea que Pipi, como su nieto y como líder del grupo, tomó sin ningún tipo de presiones. Fue más bien un desafío, en realidad, para ver si podíamos acercarnos a nuestro modo a esas obras. Y bueno, después de diez años seguimos en este viaje.

De todos modos creo que este disco es muy distinto a lo que hicimos anteriormente. Por distintas razones este disco recoge todo el recorrido que hicimos a lo largo de todo este tiempo. Me parece que pudimos profundizar en ciertas conceptos y sacarnos tal vez un poco la presión del compromiso con el que hicimos los discos anteriores, como Piazzolla plays Piazzolla (2011) o Las cuatro estaciones porteñas (2014). Me refiero a que aquel primer disco dedicado a la música de Astor fue un poco una prueba de fuego, y en cambio ahora ya no sentíamos que tuviésemos que demostrarle nada a nadie.

Con el transcurso de los años y los conciertos, nos fuimos relacionando con estas músicas naturalmente, y a mediad que el repertorio se fue ampliando, creo que también nos animamos a hacer otras cosas. Por supuesto que el compromiso con la música de Piazzolla siempre está presente, pero creo que ahora nos permitimos volar más, nos fuimos un poco más lejos en relación a las versiones originales, encontramos otros espacios.

Además la música de Piazzolla, como bien decís, tiene un carácter, un mensaje y una dirección tan clara y tan fuerte que resiste muy bien cualquier intervención estilística, cualquier cruce de fronteras. Me parece que por eso es tan inclusiva respecto de los géneros, porque la puede tocar cualquier clase de músico. Por supuesto que es una música exigente, pero me refiero a que pueden abordarla músicos de todas las extracciones, como el jazz, la música clásica o académica, el tango, por supuesto, y hasta el rock. Al tener una personalidad tan particular y única, así como influencias de tantos lugares distintos, es posible acercar todos estos estilos de una manera natural y fluida.

¿Cómo hace un grupo como Escalandrum para permanecer unido durante tanto tiempo trabajando juntos sin cambios en su formación, algo por cierto muy inusual? ¿Y cómo ha sido la evolución musical del grupo a lo largo de estos años?
Nosotros mismos, a estas alturas, decimos que Escalandrum es una especie de milagro. No porque no sea natural lo que sucede, pero hace 22 años no nos imaginamos que en 2021 íbamos a seguir juntos. No lo podíamos planear, y creo que la esencia es la comunión que existe en muchos aspectos entre nosotros, los seis integrantes. Los siete, porque el séptimo integrante que siempre está, aunque no esté sobre el escenario, es nuestro manager, Horacio Sarria, que es nuestro amigo. Y esa es otra de las característica del grupo: somos amigos, que compartimos cosas más allá del escenario y los trabajos, las giras, los viajes y los proyectos artísticos. Compartimos muchas vivencias y esa cofradía, esa amistad, hace que las cosas lleguen hasta hoy.

También está el respeto, el ejercicio de cuidarnos como grupo, porque muchas veces hay situaciones que no son las mejores, y eso puede generar problemas en cualquier agrupación o proyecto. Pero tratamos de cuidarnos en el sentido de no llegar nunca a dejar de vernos como un grupo de amigos que hace música, que es la esencia que nos unió, más allá de que cada uno tenga sus cosas, su familia, sus ideas. Todo lo hacemos cuidando esta joya que es para nosotros Escalandrum, y eso nos permite seguir juntos desde hace veinte años.

Cuando comenzamos, éramos un grupo que buscaba a partir de una influencia más volcada al jazz latino, con influencias de la música brasileña. Buscamos un poco por ese lado, y después de un tiempo empezó a ejercer en nosotros cada vez más atracción lo nuestro: los sonidos, los sabores, sensaciones más argentinas, en vez de latinoamericanas. Fue algo que se dio de manera natural. Dejamos de tocar músicas con tanta influencia brasileña, cubana o centroamericana, para tocar más cuestiones que tienen que ver con nuestro folclore, con nuestra música tradicional, y por supuesto con el tango, que vino fuertemente de la mano de Piazzolla.

Todo eso nos fue marcando, y por eso no dudamos al decir que somos un grupo de jazz argentino. No por ponernos una categoría o encasillarnos en un lugar, sino porque si bien somos todos músicos con una formación y una extracción muy jazzística, aunque también tocamos otras cosas, la formación tiende a lo jazzero. Pero también está muy presente en general la música argentina, nos suena muy cerca el folclore, el tango, y eso nos hizo profundizar en nuestras ideas musicales.

 

Página Web Teatro Colón
Página Web Nicolás Guerschberg

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