MATSUEV, JANSONS Y LA ROYAL CONCERTGEBOUW, imbatibles

Conjunción de dos colosos y una orquesta de sonido único

La Royal Concertgebouw Orchestra llega por cuarta vez a nuestro país, esta vez de la mano del Mozarteum Argentino, con Mariss Jansons en el podio y el pianista ruso Denis Matsuev.

Desde el momento en que se apodera del piano, el ruso Denis Matsuev tiene claro el clima que quiere lograr con la partitura imaginada por Sergei Rachmaninoff a partir del último Capricho de Nicoló Paganini. Esa pieza -esa rapsodia- que parece brevísima pero llena tanto por su melodía subyugante, su armónica simetría, sus insólitos y precisos juegos entre el solista y la orquesta, en atractivo contrapunto, tuvo una presencia gloriosa y raramente escuchada. En manos de estos intérpretes adquirió una preciada entidad.

Cuando la comunión se da con un director como Mariss Jansons al frente de la colosal y preparadísima Royal Concertgebouw Orchestra, el resultado es sorprendente y  gozoso. Por eso, el público se resistía a la partida de Matsuev y el pianista se mostraba exultante con la sala que no paraba de aplaudir.

Los bises fueron dados por partida doble, finalizando con un impresionante trabajo de improvisación sobre un tema de Duke Ellington, que dejó muy clara su pasión por el jazz y su excelencia como pianista en este género. De hecho, son imperdibles las variaciones hechas con su cuarteto de jazz -que incorpora balalaika- sobre el mismo Capricho No. 24 (*)

Fue un preludio perfecto para recibir, después del entreacto,  a las subyugantes y delicadísimas notas de inicio de la Sinfonía Titán de Gustav Mahler, con su sostenida tensión que llega a espíritus sensibles y que disfrutan igualmente la llegada de los imponentes tutti de tamaña pieza orquestal. Al frente de la Royal Concertgebouw, Jansons demostró cómo una obra escuchada infinidad de veces puede aún hacernos descubrir nuevos sonidos, pletóricos de sutilezas, particularmente en los bronces.

El original poema sinfónico del compositor austríaco se escuchó con pasión renovada, en exquisito balance instrumental y emocional, tanto para los momentos que remedan danzas populares como en la marcha fúnebre. Jansons puso su sello en una orquesta de excelencia. Martin Wullich

Fue el 29 de junio de 2013
Mozarteum Argentino
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.

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