MÁS TROPIEZOS DE MASTROPIERO, que la banda siga tocando

Función de despedida de los míticos Les Luthiers en Buenos Aires

Más tropiezos de Mastropiero Elenco: Les Luthiers (Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Roberto Antier, Martin O’Connor, Horacio Tato Turano, Tomás Mayer-Wolf) – Escenografía: Magali Acha – Iluminación: Bruno Poletti – Sonido: Alan Fryszberg – Luthier de Les Luthiers: Hugo Domínguez – Textos, música y dirección: Carlos López Puccio, Jorge Maronna

¿Quién iba a pensar que llegaría el día en que en los teatros porteños ya no se volverían a escuchar las arengas del doctor Ortega, el político de las magníficas pirámides, para que lo voten a él y no al doctor Rodríguez? ¿Que Rosarito y Clarita ya no cantarían su meloso vals geriátrico para recordar al pícaro Arnolfo? ¿Que no se volvería a tararear conceptualmente un aria con motivos agrícolas? Cincuenta y cinco años (los mismos de la vida de quien escribe estas líneas) de Les Luthiers que pasaron volando, en total felicidad, de no ser por algunas partidas entrañables; en una comunión única con un público a prueba de todo, que aplaudió a rabiar en esta última función en Buenos Aires (previa a su gira internacional de despedida) y hasta se animó a salirse de los cánones y bramar, como en un recital de rock, “Una más / y no j… más”. Les Luthiers, definitivamente, ya es de culto, y Warren Sánchez lo sabe, tanto como conoce el sentido de la vida.

Las sentidas ausencias de Daniel Rabinovich primero, y de Marcos Mundstock unos años más tarde, hicieron temer a los luthierianos fanáticos que la banda se desintegraría. Sin embargo, la banda siguió tocando y haciendo reír, que en eso son expertos. Y Les Luthiers, además, saben qué teclas tocar (no sólo las de sus dislocados instrumentos) para hacer que el grupo siga andando. A las preguntas de si realmente valdría la pena que Carlos López Puccio y Jorge Maronna siguieran haciendo funcionar la banda con elenco renovado, aún después del retiro del querido Carlos Núñez Cortés; al interrogante de si valdría la pena pagar una entrada para Más tropiezos de Mastropiero: la respuesta es un rotundo sí. Vale toda la pena del mundo. O toda la risa.

Es cierto que en Diálogos con Mastropiero no estarían ya Daniel y Marcos, pero sí están Roberto Antier y Martín O’Connor, una dupla que honra la memoria de aquéllos. Antier, actor de raza y exquisito músico, no solo entrevista a O’Connor/Mastropiero sino que enloquece con los dislates de aquél. Es, además, un temible mafioso italiano (Don Ciccio) y también un general del ejército en algún lugar del Golfo al mando de cuatro disparatados soldados (Days of Doris). O’Connor/Mastropiero compone villancicos imposibles que despistan al eminente padre López Puccio (Villancicos Opus 25-12). López Puccio es luego un subastador de una renombrada casa de subastas que intenta, con fracaso predecible, subastar las partituras de Mastropiero en Partitura Invaluable (marcha semifúnebre).

Es cierto que Carlitos Núñez no acompañaría a Jorge como Clarita en Pasión bucólica, pero Horacio Tato Turano (Rosarito) se cargó al hombro la responsabilidad de reemplazar a semejante monstruo. Tomás Mayer-Wolf, el más joven de la banda, hace las veces del joven de hoy en día, rebelde y rockero, que vuelve loco a su maestro de música (Antier) en La clase de música (música de primera clase). Boleros (Ella me engañó), temas tristísimos (Tristeza que entristece), ritmos tropicales (Chachachá para órgano a pistones), canciones de protesta (¡Arriba los Carteles!) y la Coda a la Alegría del final completan un sabroso repertorio, coronado por el bis de la Rhapsody in Balls con Tomás al piano y, por supuesto, Jorge, al frente del genial bolarmonio, instrumento accionado por pelotas de PVC.

Más tropiezos de Mastropiero, el espectáculo con que la banda fundada por Gerardo Masana en 1967 se despide definitivamente, no solo le pone rostro (¡era hora!) al enigmático compositor y plagiador de Günther Frager, sino que sus protagonistas devuelven todo el cariño de un fiel público a lo largo de medio siglo con más de dos horas de espectáculo. Dos horas y pico que no se sienten, dos horas que uno desearía que fueran cuatro. Finalmente llegó el día que ningún luthieriano que se precie quería que llegara. Al menos, acá en Buenos Aires. La banda seguirá llevando su música, su talento, su humor fino e inteligente por Sudamérica y por España, y entonces -al menos hasta julio- su público, firme como Don Rodrigo, podrá ilusionarse con que Les Luthiers prolongará indefinidamente este romance cómico-musical. Es que el deseo de muchos es que su despedida sea como la de Los Chalchaleros. Les Luthiers se despiden de los escenarios, pero, por más que lo intenten, no lograrán que los despidamos de nuestros corazones. Viviana Aubele

Fue el 25 de marzo de 2023
Teatro Ópera
Av. Corrientes 860 – Cap.
lesluthiers.com
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