MANIFESTUM, una conferencia performática

Notable actuación de Marilú Marini en una utopía que cuestiona las normas que regulan el sexo, el género y los vínculos

ManifestumIntérpretes: Marilú Marini y Franco Torchia – Textos y testimonios: María Belén Correa, Andrea Cukier, Esther Díaz, Daniel Link, María Lugones, Gaita Nihil, Javier Sáez, Cande Schamun, Alejandro Tantanian, Liliana Viola, Marlene Wayar – Escenografía: Oria Puppo y Florencia Tutusanus – Iluminación: Sol Lopatín – Música y Sonido: Diego Vainer – Vestuario, Video y Dirección: Oria Puppo

El espectador se encuentra con una escenografía inusual: una mesa central elevada sobre una tarima, bordeada por cordones como un ring; dos sillas; distintos elementos dispersos, semejantes a las piezas de un tablero de ajedrez; dos atriles y carteles luminosos que muestran frases, preguntas y juegos de palabras incomprensibles. Destellos estroboscópicos y ruidos que se suceden en distintos sectores completan la llamativa atmósfera teatral.

Un hombre con prendas masculinas y femeninas reparte una hoja fotocopiada con dichos, reflexiones y citas de pensadores, psicólogos, escritores e incluso una santa, además de extractos de libros y pronunciamientos de personajes famosos. Es el actor Franco Torchia, que comparte la escena con Marilú Marini.

Durante una hora, el público se enfrenta a un texto relacionado con el sexo, la discriminación y un supuesto manifiesto del año 2300, en el que “ser raro es un privilegio”. En ese futuro no existiría una identidad fija; las distintas orientaciones sexuales y elecciones de género dejarían de ser motivo de condena.

Como corresponde a una conferencia, el discurso es pronunciado por los dos actores, que asumen distintos personajes y testimonios. En un momento, Marilú Marini afirma que “el rol del actor es ser otros”. Cada proclama representa así a alguien que padeció por ser lo que creía que era, por haber sido señalado, por descubrir otra identidad o por quedar sometido a los recursos de la ciencia y la cirugía.

Marilú Marini y Franco Torchia transmiten alternativamente los sufrimientos psíquicos y corporales de quienes son señalados, regulados y condenados por una sociedad que separa a quienes no responden a los patrones de la mayoría. Distintos carteles refuerzan ese discurso; uno de ellos afirma: “Si no es queer, no molesta”. En medio de esta nebulosa de definiciones aparece, sin embargo, el amor, que une o apasiona a cada individuo de distintas maneras. El manifiesto imagina una sociedad futura gestada a partir de las millones de variantes amorosas de la humanidad, en la que el cambio llegará incluso a convertirse en un chip incorporado al cuerpo.

La obra insiste de manera deliberada en la defensa de la homosexualidad. Franco Torchia llega a formular una apología de los valores asociados a los homosexuales como posible salvación de la humanidad. Marilú Marini, en cambio, introduce el humor satírico en un monólogo de actuación magistral. Con cambios de tono y gestos casi chaplinescos, interpreta el testimonio de una mujer que relata la falsa felicidad de casarse, tener un hogar, hijos y responsabilidades conyugales y sociales. Ser señora, ama de casa, ciudadana y amante del marido implica, según el personaje, un alto costo y más obligaciones que placer.

El monólogo propone así un futuro diferente frente a una sociedad establecida que aparece como apocalíptica. Al finalizar, Marini cuenta que dejó en París a su marido y su familia para venir a actuar y participar de una propuesta que defiende otras formas de vida.

En otro momento, ambos actores leen estadísticas que ubican a los “raros” entre los sectores marginados, pobres y de clase media. La puesta incluye además distintas proyecciones, entre ellas un video en francés, recitado por Marilú Marini, sobre una relación lésbica, con un texto de tono erotizado que resulta innecesario dentro del conjunto.

Manifestum es una obra de denuncia y esperanza, aunque por momentos exagera el poder y la importancia que atribuye a la homosexualidad como respuesta para un futuro mejor de la humanidad. Para el público de la calle Corrientes puede resultar una curiosidad y también una tragicomedia, como cuando Marilú Marini, con un culo de cartón, habla de esa parte del cuerpo y de sus funciones silenciadas.

La obra puede provocar reacciones muy diferentes: desde la aceptación entusiasta hasta el rechazo frente a una utopía que, para algunos espectadores, difícilmente pueda constituir la solución para un mundo mejor. Martha Wolff

Se dio hasta fin de agosto 2026
Teatro San Martín

Av. Corrientes 1530 – CABA
Duración: 65 min.
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