MACBETH, un clásico danzado

El Ballet Contemporáneo del San Martín en estupenda versión de Shakespeare

Macbeth – IntérpretesMacbeth: Lautaro Dolz / Rodrigo Etelechea – Lady Macbeth: Carolina Capriati / Eva Prediger / Paula Ferraris – Banquo: Darcio Gonçalez / Emiliano Pi Alvaréz – Rey Duncan: Rubén Rodriguez / Matías de Cruz – Brujas: Manuela Suarez Poch, Lucía Bargados, Daniela López – Sicarios: Damián Saban , Benjamín Parada, David Millán, Darío Calabi – Soldados y cortesanos: Constanza Agüero, Brenda Arana, Melisa Buchelli, Paula Ferraris, Silvina Perez, Eliana Picallo, Andrea Pollini, Ivana Santaella, Agostina Scarafia, Fiorella Federico, Adriel Ballatore Crosa, Matías Coria, Jonas Grassi, Andrés Ortiz, Boris Pereyra, Michael Requena, Darío Calabi, Benjamín Parada, David Millán, Damián Saban – Joven Fleance: Gonzalo Santander  – Músicos: Lautaro Molina Blasina, Francisco Molinos, Luciano Slaibe, Arauco Yepes – Vestuario: Julio Suárez – Escenografía: Laura Copertino – Iluminación: Omar Possemato – Música y Dirección musical: Zypce – Autoría: William Shakespeare – Coreografía y Dirección: Alejandro Cervera

De vez en cuando el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín nos cuenta historias. En rigor de verdad, siempre cuenta historias, pero de vez en cuando estas historias son puntuales, con un argumento concreto, con personajes ya conocidos. Es el caso de este Macbeth, concebido por Alejandro Cervera a partir del célebre drama de William Shakespeare.

El argumento es de conocimiento público: los generales Macbeth y Banquo regresan victoriosos de la batalla contra las tropas enemigas. En un páramo se encuentran con tres brujas que profetizan que Macbeth será rey, y Banquo padre de reyes. Azuzado por su esposa, Macbeth atenta contra la vida del legítimo rey Duncan. Los hijos del rey asesinado huyen y Macbeth, como pariente más próximo, es nombrado rey. Para que no se cumpla la segunda profecía de las brujas, Macbeth manda a matar a Banquo y a su hijo Fleance. El padre muere pero el muchacho logra escapar.

Macbeth comienza a tener alucinaciones, generadas por la culpa. El fantasma de Banquo se le aparece en palacio. Las brujas vuelven a aparecer para decirle que ningún hombre parido por mujer podrá vencerlo jamás, y que su poder se mantendrá hasta que el bosque marche hacia él. Pero estos vaticinios serán engañosos: el pueblo corta árboles del bosque para acercarse camuflados al castillo, y será Macduff, que había nacido por cesárea de una mujer muerta, quien acabará con la vida de Macbeth.

Plagada de crímenes, locura y ambiciones desmedidas, la historia está también atravesada por la culpa y, por supuesto, la venganza. Todo esto es llevado a la escena con una fuerte carga de violencia, erotismo y, sobre todo, un opresivo clima general de pesadilla, a lo cual contribuye el diseño sonoro, firmado por Zpyce, que combina pistas pregrabadas con música en vivo y voces procesadas. Es muy interesante y efectiva la disposición de dos grandes sets de percusión a ambos flancos del escenario, que nos hicieron recordar la reciente puesta de Fedra, en el mismo teatro.  

El cuerpo de baile se desempeña de manera admirable, muy bien respaldado por una escenografía, iluminación y vestuarios más que adecuados. El trabajo de Cervera, de quien ya antes habíamos visto otra coreografía de corte narrativo –El reñidero, con varios elementos en común con esta nueva obra-, es admirable y respetuoso del original shakespereano, con una única licencia que nos pareció desacertada, concretamente la inclusión inútilmente extemporánea de un revólver en un par de escenas.

“¿Es un puñal eso que veo ante mí, con el mango hacia mi mano?”, se pregunta Macbeth en cierto momento, como dudando de la realidad de sus acciones. O denunciando acaso la inevitabilidad de su destino, librado a la voluntad de alguien más. Dice Cervera, en relación a este espectáculo, sugerido para mayores de dieciséis años, que la base de la obra se ubica en el mecanismo del poder, junto con la pesadilla del asesinato. Y resume su esencia con una frase tan brutal como elocuente: “Matar. No se puede dejar de matar sino hasta la propia muerte”. Germán A. Serain

Se dio hasta diciembre 2019
Teatro San Martín
Av. Corrientes 1530 – Cap.
0800-333-5254
complejoteatral.gob.ar

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