LA NOCHE EN QUE FORTIMBRÁS SE EMBORRACHÓ, grotesco tragicómico

Una historia en paralelo al Hamlet de Shakespeare, narrada en clave de absurdo. Dirige Agustín Alezzo

Actúan: Sebastián Baracco, José Busacca, Julian Caisson, Roberto Cappella, Eduardo Echtel, Germán Gayol, Patricio Gonzalo, Greta Guthauser, Martín López Pozzo, Francisco Prim, Roberto Romano, Isidoro Tolcachir, Federico Tombetti – Vestuario y Escenografía: Marcelo Valiente – Iluminación: Felix Monti – Música: Mirko Mescia – Autor: Janusz Glowacki – Dirección: Agustín Alezzo

Algo huele a podrido en Noruega. Esta frase bien podría haber sido escrita por el dramaturgo polaco Janusz Glowacki, cuando decidió centrar su atención en un personaje aparentemente menor de Hamlet, el clásico de William Shakespeare: Fortimbrás, príncipe noruego, aparece sobre el final del drama shakespeariano, cuando todos los personajes han muerto, con la única excepción de Horacio, y es presentado como el candidato a convertirse en el nuevo rey de Dinamarca.

Como en un juego de historias que se desarrollan en paralelo, Glowacki narra la historia de Fortimbrás siguiendo la estructura de Hamlet, pero desde una perspectiva grotesca y tragicómica, centrada en el punto de vista noruego. El protagonista descubre la existencia de un complot del ministro Sternborg, quien junto a su sanguinario secuaz Ocho Ojos busca acabar con la dinastía real y quedarse con el poder absoluto. Y así como Hamlet se hace pasar por loco para hacer frente a las acechanzas de sus enemigos, Fortimbrás se hará pasar por un borracho bufón, a quien nadie toma en serio, para sobrevivir en un contexto en el cual las vidas sencillamente no valen nada.

Las intrigas palaciegas y las purgas se sucederán, sin que nadie quede a salvo de una crueldad cada vez más sádica, mientras la historia se entrecruza una y otra vez con su referente original. Y aquí hay que hacer un llamado de atención: quien asista a La noche en que Fortimbrás se emborrachó sin tener presente un desarrollo argumental mínimo de Hamlet, quedará seguramente en ascuas. Fuera de esto, la obra dirigida y puesta en escena por Agustín Alezzo no decepciona en lo más mínimo. Es interesante la articulación de claves discursivas muy diferentes, que se ponen en juego en las distintas escenas y personajes, sin que la obra pierda efecto ni unidad.

Hay momentos en los que domina el humor, hay pasajes de absurdo total, hay también escenas de gran crueldad, y sin embargo la obra es un todo muy bien integrado, excelentemente enmarcada por la escenografía y los vestuarios creados por Marcelo Valente. Las actuaciones son en general muy buenas, destacándose las de Julián Caissón como Ocho Ojos, Roberto Romano como Sternborg, el absurdo Polonio de Isidoro Tolcachir y los dos guardias interpretados por Germán Gayol y Eduardo Echtel. El trabajo de Sebastián Baracco en el rol protagónico no tiene fallos, aunque la construcción del personaje y el physique du rôle tal vez podrían apuntar en otra dirección.

La pieza, un divertimento absurdo, es mucho más que eso: desde su inteligente y constante ironía, también es una crítica feroz al desdibujamiento radical de la política, cuando se deja de lado cualquier lineamiento moral y todo se deshumaniza en aras de una ciega ambición de poder. Las risas que despierta la obra están así cubiertas de un solapado horror. Se trata del curioso espanto que producen algunos espejos. Porque aunque cambien las claves narrativas, aquí la podredumbre noruega no es sino un espejo de lo que en Hamlet aparece podrido en Dinamarca.

Pero también es un espejo en el cual muchas otras sociedades podrían mirarse. Un espejo como los del circo, esos que deforman, es verdad. Pero incluso esos espejos, más allá de deformar, cumplen su trabajo primero, que es el de ofrecer un reflejo. Un reflejo deformado, pero reflejo al fin.  Germán A. Serain

Jueves a sábado a las 21
Domingo a las 20
Teatro Sarmiento
Av. Sarmiento 2715 – Cap.
(011) 4808-9479

Vota esta nota

¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!

Promedio de puntuación / 5. Recuento de votos:

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Publicado en:

Deja una respuesta