JUEGOS DE AMOR Y DE GUERRA, mantener las apariencias

Luisa Kuliok protagoniza este drama de sexo y poder

Juegos de amor y de guerraActúan: Walter Bruno, Sebastián Dartayete, Sebastián Holz, Luisa Kuliok, Diego Mariani- Vestuario: Mini Zuccheri – Escenografía: Alejandro Mateo – Iluminación: Leandra Rodríguez – Autor: Gonzalo Demaría – Dirección: Oscar Barney Finn

Al iniciar Juegos de amor y de guerra, uno puede pensar que la madre es una víctima desesperada que busca justicia por la muerte forzada de su hijo, muerte que se disfraza de suicidio. Pronto, el extraordinario trabajo de Luisa Kuliok nos irá sumergiendo en el complejo perfil psicológico de este personaje, una villana con todas las letras, y en esto, la actriz podrá sumar su experiencia en las telenovelas.

Su hijo Manuel es un cadete del Colegio Militar que se ve inmerso en una historia confusa y traumática donde está en juego la forma de asumir la sexualidad y también la forma de detentar el poder, de asumir una jerarquía en el cuerpo militar.

Corre 1942, el contexto internacional es de guerra y Argentina tendrá que ver cómo posicionarse frente al nazismo. Carolina ya parece tener su posición tomada y el teniente Federico, también. Él es el futuro marido de la hija de Carolina, aunque pronto las circunstancias pueden cambiar y cuando la familia se vea sumida en un escándalo, los sólidos planes de boda pueden desmoronarse.

El amor será el gran ausente de Juegos de amor y de guerra, porque lo que se pone de relieve son las relaciones de poder. Manuel ha caído en una trampa, en el mundo de los uniformes y las gorras, un mundo de códigos machistas del que Carolina también es víctima a su manera, si bien luego pasa a ser victimaria. Ya lo dice ella en un momento: lo que importan son los mandatos y no la vocación. Proviene de una familia de alcurnia y apellido, una genealogía de próceres, y no estará dispuesta a caer del escalafón social.

El texto (basado en sucesos reales) tiene mucho para decirnos sobre la hipocresía que se mantuvo en un momento histórico y que aún hoy se mantiene en algunos ámbitos. También nos habla del machismo y nos cuenta la historia de una mujer que se apropió de los valores misóginos y los mecanismos represivos en una sociedad, siguiendo las reglas establecidas por los hombres, y jugando ella también al sometimiento y la manipulación.

Los roles secundarios están muy logrados. Sebastián Holz como Celeste Imperio se muestra seductor, vulnerable y resalta los aspectos femeninos del personaje; además, brinda una acertada y expresiva interpretación musical. Sebastián Dartayete, correcto como un cadete que parece no estar del todo de acuerdo con las reglas que hay que seguir, pero que aún así las respeta.

Los principales roles masculinos, de Manuel y Federico, son ingeniosamente interpretados por Walter Bruno y Diego Mariani. La dirección de Oscar Barney Finn nos habla de un trabajo sólido, sin puntos sueltos. Cada puntada del tejido cumple una función y amalgama el conjunto.

El excelente guión de Gonzalo Demaría nos entrega otra vez un teatro de calidad al que nos tiene acostumbrados el autor de Tarascones y El cordero de ojos azules. Con renovado elenco, esta nueva puesta de la obra se consolida mediante recursos eficaces. Milly Vázquez

Se dio hasta mediados de 2019
Centro Cultural de la Cooperación

Corrientes 1543 – Cap.
(011) 5077-8000 int. 8313
centrocultural.coop

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