GREGORIO SZAMES, entre Bach y Debussy

Una charla acerca de los tres nuevos discos del pianista argentino

Gregorio Szames es profesor de piano, egresado del Conservatorio Juan José Castro de La Lucila. Sus antecedentes curriculares dicen que se perfeccionó bajo la guía de Aldo Antognazzi en forma particular, que estudió análisis musical con Graciela Tarchini y que fue becario durante tres años de la Fundación de Música de Cámara con el Mtro. Guillermo Opitz. También participó de clases magistrales con pianistas como Bruno Gelber, Barry Douglas, Silvia Kersenbaum, y el Mtro. Paul Trein en la Academia de Verano de Konz, en Alemania.

Muchos conocen a Gregorio Szames a través de su desempeño docente, como profesor de piano en el mismo conservatorio del cual egresó, o como maestro acompañante en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla. Pero para conocer verdaderamente a un pianista no hay mejor manera que escucharlo haciendo música. Y Gregorio Szames acaba de editar tres registros digitales por demás interesantes: dos de ellos dedicados a los Pequeños preludios y las Invenciones a dos voces de Johann Sebastian Bach, y el tercero con el primer libro de los Preludios de Claude Debussy.

En virtud de la novedad de estos tres registros, el primero de los cuales ha sido postulado como Mejor Disco de Música Clásica para la entrega 2021 de los Premios Gardel, mantuvimos con Gregorio Szames la siguiente charla:

Al decidir grabar la obra de un determinado compositor, se da por alguna razón, quizás clara o o tal vez no. Me interesa rescatar esas razones. ¿Por qué Bach y por qué Debussy, que ciertamente no son compositores que se ubiquen en una misma línea estilística? ¿Cómo terminás eligiendo estos autores y puntualmente estas obras?
Creo que hay un cierto componente intuitivo en estas elecciones. Pero el primer elemento a considerar es tener cierta afinidad con la obra, o sentirme atraído con la estética que ella propone. El segundo elemento en mi caso es que se trate de grabar ciclos u obras integrales. No me interesa tanto el abordaje de piezas sueltas. Yo había comenzado con este proyecto de grabar obras de Bach en 2003. Luego hubo un paréntesis de varios años, y lo retomé en 2018 con las quince Invenciones a dos voces, y luego en 2019 con la integral de los Pequeños preludios. Son obras extremadamente transitadas en los primeros años de estudio en el Conservatorio; sin embargo, sorprendentemente encontré que había muy pocas grabaciones, especialmente de los dieciocho Pequeños preludios. En cuanto a los Preludios de Debussy, fueron grabados durante la pandemia en 2020. Me resultaban un desafío muy atrayente por la sensibilidad completamente distinta que proponen y exigen.

Las obras de Bach que elegiste grabar no son las más frecuentadas. Especialmente los Pequeños Preludios. Hablame de este trabajo.
Creo que tanto en el caso de los dieciocho Pequeños preludios como en el de las Invenciones, estos trabajos tienen que vencer dos preconceptos. Primero, son obras que normalmente han quedado circunscriptas al ámbito de los estudios académicos musicales. Y segundo, el hecho de que son composiciones que no fueron escritas originalmente para piano, y sigue habiendo cierta cuestión con respecto a la legitimidad o no de grabarlas en este instrumento, lo cual sospecho que lleva a algunos músicos a desistir de hacerlo.

En lo que a mí respecta, siendo niño, en la etapa de aprendizaje en el conservatorio, estudié muchos de estos Pequeños preludios, pero luego de adulto no los había vuelto a tocar más. Son piezas cortas, breves y concisas; sin embargo, resultan muy espirituales. Es notable como Bach siempre logra sonar trascendente y metafísico, aun con pocas notas. Me parecía un lindo proyecto para grabar, ya que hay muy pocas versiones, y resulta un desafío no menor conseguir que suenen a obras de arte, y no a piezas de estudio. Experimenté bastante con distintas articulaciones y velocidades hasta encontrar una versión que me satisficiera.

En el caso de las Invenciones hay, por el contrario, una buena cantidad de grabaciones existentes. De todos modos, si nos restringimos al ámbito de las versiones al piano de músicos argentinos, creo que es la primera vez que se registran, tanto una como la otra.

Por el contrario, hay muchísimos registros de los Preludios de Debussy. Cada vez que un intérprete hace una nueva grabación aporta algo propio. ¿Qué dirías que aporta tu versión? ¿Qué tiene de particular tu lectura?
La interpretación es un emergente de la personalidad de cada músico; por lo tanto, siempre va a ser el resultado de su modo de ver, de sentir, de pensar y de vivir la música. Es algo complicado de precisar, porque es muy difícil ser objetivo con esto. Las primeras grabaciones existentes de los Preludios de Debussy suenan mucho mas revolucionarias y transgresoras que las grabaciones de los años ’60 o ’70, cuando ya la obra está mucho más digerida y comienza a sonar más a música clásica. Espero que mi interpretación haya sabido captar con sensibilidad todas las delicadas aristas de la obra. Si bien Debussy ha sido una enorme influencia en otros compositores posteriores, creo que con respecto a la articulación del sonido hay que evitar cargarlo de un modo percusivo o agresivo en el ataque de la tecla, que es algo bastante típico del siglo XX, pero que en este caso siento que estaría fuera de lugar.

Los Preludios han tenido mucha suerte en el terreno discográfico, en el sentido de que hay decenas y decenas de grabaciones. Pero en general, como obra del repertorio de conciertos, siempre han ido de la mano de grandes virtuosos, de pianistas legendarios que llenan las salas con su solo nombre. En este sentido creo que los Preludios, con todo su universo rico y delicado, quizás sean una obra que funcione mejor en la intimidad del ámbito de escucha de cada uno, y no tanto en los gigantescos teatros o salas de concierto modernos.

Quizás sea bastante improbable, pero supongamos que esta nota la lee alguien que jamás escuchó los Preludios de Debussy o estas obras de Bach. ¿Cómo podrías anticiparle lo que va a encontrar y cómo debería predisponerse para escuchar estos registros?
Hay que tener una actitud desprejuiciada. Descubrir lo que la obra le genera a uno mismo. Qué es lo que te atrae, lo que te repele, te emociona, te aburre, te resulta indiferente o te fascina. Me parece que hay mucho prejuicio con respecto al pretendido conocimiento previo que se debería tener antes de escuchar ciertas músicas. De todos modos hay que reconocer que lo habituado o no que uno esté a la hora de escuchar algunas músicas en particular, es algo que incide mucho en la experiencia misma.

Con Bach siempre me ocurre lo mismo: me suena trascendente y espiritual. Es difícil no caer en términos vinculados de alguna manera con lo religioso para hablar de su música. Con Debussy tenemos, en cambio, entre otras cosas, la presencia de cierto exotismo, es decir elementos musicales pertenecientes a otras culturas, así como una originalidad compositiva sorprendente: osadas armonías, ricas texturas, paisajes sonoros de carácter casi onírico… En Debussy la música parece fundirse con elementos de las artes plásticas, de la literatura, la poesía… Hay que intentar ubicarse en 1910 e imaginar cuán sorprendente, cuán novedosa, cuán revolucionaria habrá sonado una obra como este libro de Preludios a los oídos de sus contemporáneos.

Hace unas semanas un conservatorio de Nueva York decidió cancelar dos piezas de Debussy por considerarlas políticamente incorrectas. ¿Cuál es tu mirada sobre este tema?
La noticia me sorprendió mucho, aunque también me pregunto en qué cátedras se podría llegar a cumplir una medida semejante. Porque sinceramente no me imagino a nadie en la cátedra de piano de Gieseking, o Casadesus, o Michelangeli, o Thibaudet, o Cortot, haciendo caso de semejantes disposiciones. Mas bien me los imagino respondiendo algo así como “en mi cátedra voy a enseñar lo que me parezca”. Es un poco como ocurre con Richard Wagner. Daniel Barenboim ya se ha expresado con mucha elocuencia respecto de esta cuestión. Hablamos de expresiones artísticas que son hijas del pensamiento o cosmovisión de una época. No se puede juzgar a Debussy desde nuestra mirada. Como ya lo expresó Umberto Eco, el drama de internet es que ha promovido al tonto del pueblo a la categoría de portador de la verdad. Probablemente mucho del exceso de supuesta corrección política que vemos en estos tiempos tenga que ver con eso.

Escuchar la música de Gregorio Szames en Deezer

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