GISELLE, reescribir la historia

Sólida mirada personal de Jorge Amarante en respetable versión de un clásico

Giselle (ballet en dos actos) – Música: Adolphe Adam – Coreografía: Jorge Amarante –  Intérpretes: Sofía Menteguiaga, Facundo Luqui, Analía Sosa Guerrero, Iara Fassi, Tomás Carrillo –  Compañía Jorge Amarante – Dirección: Jorge Amarante

¿Por qué emprender la relectura de obras que ya son clásicos, sobre todo cuando hay que luchar contra la resistencia de alguna parte del público? La adecuación de la historia a los parámetros de la actualidad es uno de los motivos. La idea es válida cuando no se trata de una mera transcripción con mínimas variaciones, sino de un material completamente nuevo, donde el fondo (los lineamientos narrativos) se mantiene y se trabaja sobre la forma (la coreografía y la concepción escénica). Allí es cuando la empresa vale la pena, y este es el camino elegido por Jorge Amarante para montar y mostrar su Giselle.

Como primer bailarín del Ballet Estable del Colón, Jorge Amarante conoció en detalle el original de este paradigma de la danza romántica. Sintiéndose interpelado por la obra, ahora como coreógrafo, concibió una versión absolutamente respetable de la misma, mediante el cristal de una sólida mirada personal. Nada queda del ambiente campesino, la vendimia, los aldeanos; la ausencia de decorados y la atemporalidad del vestuario deja la danza al desnudo, liberada de parámetros de tiempo y lugar.

Con un lenguaje netamente contemporáneo, Amarante sazona la faz dramática con ingredientes nuevos: la religiosidad de la madre de Giselle –a la que otorga una importante presencia-, la desaparición de la estirpe noble de Bathilde, su embarazo, el suicidio de Giselle ante el engaño y,  por este motivo, la ausencia de tumba y cruz a la que aferrarse. Faltará la aristocrática nobleza, pero está esbozada la diferencia de clase social entre Bathilde y Giselle. Con todos estos elementos, Amarante cuenta la historia de Giselle de forma verosímil y bien armada.

Sin estridencias, el coreógrafo logra sus mejores momentos en el segundo acto, donde la gestualidad cercana al expresionismo del sexteto de temibles willis se combina con cortantes movimientos de brazos, puños y piernas. En esta Giselle no hay virtuosismo en el sentido conocido, el que despliega saltos, giros y batidos; sí lo hay en cuanto al dominio de códigos habitualmente no frecuentados por el elenco, en su mayoría bailarines de la compañía estable del Colón, que asimilaron magníficamente una coreografía muy a terre y en dedans.

El placer de ver bailar a Sofía Menteguiaga nos reencontró con una artista argentina e internacional a la vez, que esperamos pronto reciba más invitaciones para transitar el escenario. De extendidos port de bras y vertiginosos empeines, Sofía Menteguiaga, cuya máscara dramática no le va en zaga a su estupenda condición técnica, puso una esculpida línea al servicio del rol. El resto del elenco estuvo a la altura de la propuesta: buen partenaire el juvenil Facundo Luqui, excelentes las actuaciones de Iara Fassi como la reina de las willis y Analía Sosa Guerrero como la madre, y expresivo Tomás Carrillo como Hilarión.

Desde lo musical, Amarante también rescató interesantes fragmentos de la partitura original que habitualmente se descartan: como ejemplo, la entrada de Bathilde o la variación de Giselle del primer acto con solo de flauta. Una edición más cuidada de las grabaciones, sin embargo, sería deseable.

Una fiesta aparte tuvo lugar en la platea, donde maestros, bailarines, periodistas y público  celebraron la vuelta de la danza presencial, esa que permite reiniciar la ceremonia del arte cada vez que sube el telón. Patricia Casañas

Fue el 6 de marzo 2021
Próxima función:
Miércoles 14 de abril a las 20.30
Teatro El Nacional
Av. Corrientes 960 – Cap.
(11) 4326-4218
Localidades en venta

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