ELĪNA GARANČA, “la” mezzo

Cautivante y de gran caudal, la cantante letona brindó un recital inolvidable

El ciclo Grandes Intérpretes Internacionales del Teatro Colón continúa recibiendo figuras notables. La célebre mezzo Elīna Garanča tuvo su noche de lujo y demostró sus cualidades a través de un muy bien planeado recital que incluyó cuatro generosos bises.

En general la sala no miente, como tampoco el aplauso. Con lo primero me refiero a su capacidad, cuando ella desborda, cuando no se ve una butaca ni un palco que hayan quedado vacíos. Pues así estaba, como claro indicio de lo que vendría.

Con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por el Maestro Arturo Diemecke, el concierto se inició con la brillante obertura de Orfeo en los infiernos de Jacques Offenbach. Seguidamente hizo su entrada Elīna Garanča, recibida con un caluroso aplauso.

La rubia y alta Elīna comenzó con Voi lo sapete, aria de Cavalleria Rusticana, de Mascagni. No solo se apreció la exquisitez de expresión en su cristalina y potente voz, sino que acompañó con histrionismo el devenir lírico. El volumen vocal de Garanča fue creciendo con Io son l’umile ancella, cuyo texto parecía marcar y definir sus cualidades vocales también en los pianissimi: “Mi voz es un susurro que morirá al amanecer”. Y su entrega fue cada vez más notable.

Precedida por la Bacanal de Sansón y Dalila, la mezzo cantó exquisitamente Mon coeur s’ouvre à ta voix. Expresó “responde a mi ternura y vierte sobre mi tu amor” con sublime sensualidad y delicado encanto. Elīna Garanča vive lo que dice y lo emite con sentimiento y voz inigualables, tal como en Acerba voluttà de Cilea, cuando le pide a la estrella de oriente que no se oculte y sonría al universo.

La segunda parte fue netamente española, en sus compositores –De Falla, Asenjo Barbieri, Luna Carné- o en su carácter –Carmen, de Bizet-, y lo hizo con estupenda pronunciación. De hecho, en De España vengo puso sustancia y talante, sintiéndolo desde el alma: “A mi lo madrileño me vuelve loca… y mi cara serrana lo va diciendo”.

Después de la obertura de Carmen, Garanča entró cantando desde el fondo y, caminando entre los músicos, llegó al proscenio. No paró de bailar y mover su falda roja. Se sentó sobre el podio del director y continuó… L’amour est enfant de Bohême, también con muy buena pronunciación.

La ovación con pedido de bises no se hizo esperar. Ella misma anunció, siempre en español, Carceleras de Ruperto Chapí. Y le puso alma y salero, como si española fuera. Lo mismo hizo con No puede ser, de La tabernera del puerto, mencionando que se había tomado la licencia de hacer algo original para tenor, y con la venia de Plácido Domingo.

Siguieron los aplausos. “¡Estoy cantando con todo mi corazón y espero que me ayudáis!” dijo, y comenzaron las notas de El día que me quieras. Pero el público se quedó mudo, para no impedir disfrutar esa voz y donaire privilegiados con algo de Gardel y Lepera. Luego, con gracia y firmeza anunció: “¡esta es la última!” y cantó Granada. El embrujo nos cautivó a todos. Martin Wullich

Fue el 19 de junio de 2019
Teatro Colón
Libertad 621 – Cap.
(011) 4378-7100
teatrocolon.org.ar

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