DON GIOVANNI, culpables e impíos

La obra de Mozart en una interesante producción de Ópera Festival Buenos Aires

Don Giovanni Intérpretes: Alejandro Schijman, Juan Pablo Labourdette, Virginia Lía Molina, Eleonora Gaudelli, Patricio Oliveira, Ximena Farias, Alejo Alvarez Castillo, Sebastián Barboza – Música: Wolfgang Amadeus Mozart – Dirección musical: Helge Dorsch – Régisseur: Boris Laures

Don Giovanni ossia Il dissoluto punito (El libertino castigado) es una de las óperas más interpretadas de Wolfgang Amadeus Mozart, tanto como una de las más desafiantes. No solo por sus complejidades musicales -que las tiene- sino porque es difícil decidir si se trata de un drama jocoso o más bien de una comedia dramática. ¿Cómo hacemos para reírnos de una historia que comienza con un intento de violación y el asesinato del padre de la joven, cuando este sale a intentar defenderla? Delicado equilibrio que trabajó magistralmente el libretista Lorenzo da Ponte, tomando como basamento la obra original de Tirso de Molina El burlador de Sevilla y el convidado de piedra y el Don Juan de Molière.

Esta versión del Ópera Festival Buenos Aires, que dirige Graciela de Gyldenfeldt, con una realización escénica mayormente despojada a cargo de Boris Laures y dirección musical del maestro alemán Helge Dorsch, se vuelca hacia el tono jocoso antes que al dramático. Los personajes se sumergen en una suerte de carnaval, en el cual se hace de cuenta que se ignora lo que sin lugar a dudas se sabe, o por lo menos se intuye. Salvo que, como en Metrópolis, también aquí todos fuesen tan tontos como para no darse cuenta de que Clark Kent y Superman son una misma persona. El juego de imposturas les permite a los protagonistas ser más libres. No es casual que el único momento de la obra en la cual todos parecen ponerse de acuerdo es, precisamente, cuando cantan vivas a la libertad más allá de cualquier atadura.

Esta libertad tiene componentes morales y sociales. El libreto contiene mensajes en ambos sentidos. La ópera arranca con un lacayo -Leporello- expresando su disconformidad por tener que servir en lugar de ser servido. Sin embargo, el señor a quien él sirve tampoco está satisfecho. No es casual que Don Juan y Fausto hayan sido comparados como hermanos en insatisfacción: uno se lamenta por una vida demasiado breve para tantos conocimientos, en tanto el otro sabe que por más damas que conquiste siempre habrá alguna a la cual no podrá acceder, amén de que ninguna lo completa. Doña Elvira viene a cumplir en esta historia un rol parecido al de la Margarita fáustica: es quien intenta redimir al perdido a través de su amor.

En cuanto a lo moral, el problema no parece ser el libertinaje: Don Giovanni no es el único personaje que manifiesta actitudes lúbricas, pero acaso es el único que no se preocupa por disimularlo. Uno podría preguntarse si el verdadero motivo de su condena es su crimen, su lujuria, su incompletud o, en definitiva, su empecinada decisión de no mostrarse avergonzado por ser quien es. Cada quien podrá sacar sus propias conclusiones. Hay quienes incluso han llegado a ver el personaje de Don Giovanni como un auténtico héroe moderno, impío pero firme en su determinación a ser él mismo.

El estreno de Don Giovanni tuvo lugar en octubre de 1787 en el Teatro de Praga, una sala que guarda bastante relación, por sus proporciones edilicias, con la Sala Alejandro Casona del Centro Asturiano de Buenos Aires, donde tuvo lugar la primera de las cuatro representaciones programadas de esta puesta. Si musicalmente la representación fue buena, tanto a nivel orquestal como vocal, descollaron en particular Juan Pablo Labourdette en el rol de Leporello, Eleonora Gaudelli como Doña Elvira y Sebastián Barboza como el Commendatore, en la impactante escena final.

Digamos que el descenso de Don Giovanni a los infiernos -que en este caso se da de un modo cercano a la sodomía- es el final natural de la ópera, tal como puede verse en el video que acompaña estas líneas. Si Mozart y Da Ponte añadieron luego un epílogo cargado de cierta moralina, probablemente haya sido con el objetivo de satisfacer el gusto del público de la época. Con el mismo criterio, Boris Laures añade un guiño escénico final, acorde a los tiempos que corren, con el protagonista hundido en el infierno, pero al mismo tiempo triunfante, reconocido como líder entre los caídos. Germán A. Serain

Fue el 27 de noviembre 2021
Centro Asturiano de Buenos Aires
Solís 485 – Cap.
Adquirir localidades
Don Giovanni en Wikipedia

Deja una respuesta