CONTINUAR RIENDO, con Les Luthiers

Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich y un recordado Bromato de Armonio

Cuando se conoció la noticia de la muerte de Daniel Rabinovich, en agosto de 2015, muchos se preguntaron si Les Luthiers seguiría adelante. No era la primera pérdida que sufría el grupo, pues mucho antes, en noviembre de 1973, había fallecido Gerardo Masana, uno de sus miembros fundadores, creador de algunas de las primeras obras, como la Cantata Laxatón, y varios de los primeros instrumentos informales que serían una de las características más reconocibles del grupo, como el bass-pipe a vara, la máquina de tocar o dactilófono, el contrachitarrone da gamba, o el cello legüero, entre otros.

Diferente fue el caso de Ernesto Acher, que integró el grupo entre 1971 y 1986, reemplazando durante un tiempo a Marcos Mundstock y permaneciendo como integrante estable luego de su reincorporación. Acher abandonó Les Luthiers por decisión propia, por razones que siempre se mantuvieron en privado. Más de una vez, consultado sobre el particular, Acher ha respondido con una forma diplomática muy bien estudiada: “Les Luthiers era un matrimonio múltiple, y no es de caballeros preguntar por las intimidades de un matrimonio”.

Lo cierto es que en 2016, con la incorporación de Horacio Turana y Martín O’Connor, que ya habían tenido intervenciones en el grupo, Les Luthiers siguió un tiempo más adelante, con todo el peso de la memoria de Rabinovich sobre sus espaldas, pues sin duda había sido, de entre todos los integrantes del grupo, una de las presencias más reconocibles y queridas. Si había otro puntal absolutamente identificable, con su voz grave y su humor característico, era el inconfundible presentador: Marcos Mundstock.

No tiene ningún sentido especular, al momento de ser escritas estas líneas, acerca de una eventual continuidad de Les Luthiers. Cada uno de los integrantes del grupo ha sido siempre, de un modo u otro, irreemplazable. Pero ante la muerte inesperada de alguien que -desde 1967- dedicó prácticamente su vida a hacernos reír, no es posible tomar una actitud de indiferencia. Sin embargo, tampoco parece adecuado solazarnos en el dolor de la pérdida tratándose, precisamente, de alguien que tuvo como objetivo permanente hacernos reír.

Tanto es así que en ocasiones, cuando la circunstancia no era risueña, surgían algunos malos entendidos. Una vez, Mundstock fue convocado por la hoy desaparecida Radio Clásica para hacer un programa que llevó el título de Da capo, Marcos, los fines de semana. Este programa fue anunciado con bombos y platillos, pero resultó ser un fracaso. ¿Los motivos? Los oyentes se quedaban esperando todo el tiempo el remate gracioso que nunca llegaba, porque no se suponía que fuera un programa de humor. Mundstock había sido convocado en su calidad de melómano entusiasta y conocedor de música clásica, pero la gente reclamaba al integrante de Les Luthiers.

En otra ocasión, durante una función en el Teatro Roxy de Mar del Plata, fue Carlos Núñez el involuntario protagonista de otro equívoco. El programa de mano anunciaba una pieza titulada Sinfonía interrumpida, cuando Daniel Rabinovich (con una mano vendada por un problema que había tenido días atrás) salió al escenario y anunció: “Señoras y señores, lamento comunicarles que nuestro compañero Carlos Núñez Cortés ha sufrido un delicado accidente…” (Algunas risas se escucharon entre el público). “Carlos se ha cortado la mano con un serrucho y nos resulta imposible continuar la función…”. El público reía y festejaba lo que creía una broma.

Atónito al ver que el público no le creía, Rabinovich llamó a Mundstock para que lo respaldara. Cuenta la historia que Marcos tenía un tirón muscular, y salió a escena cojeando. La reacción de la  gente ante un manco y un cojo que anunciaban sobre el escenario que la función no podía seguir porque un compañero se había cortado la mano con un serrucho fue de total hilaridad: todos estaban convencidos de que eso era parte de la anunciada Sinfonía interrumpida. Costó hacerles entender que en verdad Nuñez Cortés era atendido en ese preciso momento por un médico mientras perdía bastante sangre por la herida que se había hecho en la mano izquierda.

No era ninguna broma, sin embargo. Como no fue broma la muerte de Daniel Rabinovich, ni es broma ahora la partida de Marcos Mundstock. Y sin embargo ellos siempre tuvieron un objetivo, que fue hacernos reír. Y tal vez el mejor homenaje que podamos brindarles sea mantener su memoria viva, volviendo a reír con ellos una vez más, como si el tiempo y las tristes circunstancias no hubiesen ocurrido. 

Un 13 de junio de 1996 se estrenaba, en el Teatro Astengo de Rosario, el espectáculo titulado Bromato de Armonio, que se siguió representando hasta fines de 2002. Para que Marcos y Daniel sigan vivos, los invitamos a continuar riendo, junto con ellos, una vez más.  Germán A. Serain

Programa
1. «Para Elizabeth». Sonata a la carta
2. «La princesa caprichosa». Pequeña serenata para grandes instrumentos
3. «La Comisión, Parte I». Himnovaciones
4. «La vida es hermosa». Disuacidio
5. «La hija de Escipión». Fragmento de Ópera
6. «La Comisión, Parte II». Himnovaciones
7. «La redención del vampiro». Hematopeya
8. «Educación Sexual Moderna». Cántico enclaustrado
9. «La Comisión, Parte III». Himnovaciones
10. «Quién mató a Tom McCofee». Música en serie
11. «La Comisión, Parte IV». Himnovaciones
12: Fuera de programa: «Perdónala». Bolérolo

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