CATULLI CARMINA, maravillosa sensualidad

El Ensamble Lírico Orquestal y el IUNA presentaron una excelente versión coreográfica de la infrecuente pieza de Carl Orff

El aprendiz de hechicero, de Paul Dukas – Intérpretes: Darío Martín Rodríguez y Gastón Exequiel SánchezCatulli Carmina, de Carl Orff – Intérpretes: Ezequiel Barrios, Gastón Martín Barroso, Constanza Belgareto, Débora Britos, Paola Castro, Federico Diaz, Lucía García Pullés, Leonardo Gatto, Diego Gómez, Cecilia Layseca, Samanta Leder, Lucía Llopis, Leonardo Obdulio Arellano, Juliana Pontuga, Sebastián Russo, Iganacio Saraceni, Delfina Thiel, Matías Tomasetto – Pianos: Andrea García e Ivana Rabellino – Iluminación: Alfonsina Stivelman – Vestuario: Alicia Gumá – Escenografía: Victor De Pilla – Coreografía: Carlos Trunsky – Dirección musical: Gustavo Codina

Hay compositores que son recordados por una obra en particular. En el caso del francés Paul Dukas (1865-1935), ese título es El aprendiz de hechicero, a lo cual contribuyó en alguna medida la inclusión de esta obra en la película animada Fantasía (1940), realizada por Walt Disney. Por su parte, al alemán Carl Orff (1895-1982) se lo asocia casi exclusivamente con su oratorio profano Carmina Burana, y en particular con el famoso O Fortuna que abre y cierra la obra. Estos dos compositores fueron los escogidos para montar una magnífica propuesta musical y coreográfica dentro del ciclo del Ensamble Lírico Orquestal, dirigido por Gustavo Codina, quien puso en escena a su Coral Ensamble, sumado al aporte de la Compañía de Danza y el Ensamble de Percusión del IUNA (Instituto Universitario del Arte).

La apertura del espectáculo ofreció una encantadora puesta en escena del poema sinfónico de Dukas, en reducción para dos pianos del propio compositor, a partir de un interesante juego de luces y sombras ideado por Carlos Trunsky e interpretado por Darío Martín Rodríguez y Gastón Exequiel Sánchez. Trunsky deja de lado la historia de Goethe que da pie a la obra original, para adentrarse en las imaginaciones y temores  de un niño que en cierto punto nos representa a todos. Luego de un breve intervalo, el plato fuerte llegó con Orff y su Catulli Carmina, estrenada en 1943 a la manera de una secuela de la exitosa Carmina Burana, aunque a diferencia de ésta nos encontramos ante un título prácticamente desconocido para el gran público. Compuesta a partir de la figura y las pasiones del poeta romano Cátulo, la obra sigue en buena medida la línea musical de su antecesora, con provocativos textos en latín que sirven para desatar un amplio despliegue de sensualidad sobre el escenario, a través del impecable trabajo coreográfico de Trunsky y la Compañía de Danza del IUNA, dirigida por Roxana Grinstein.

Impactante desde el punto de vista musical, primitiva y salvaje por momentos, la obra contó con las excelentes labores vocales del tenor Sebastián Russo y la soprano Cecilia Layseca en las partes solistas, un Coral Ensamble que demostró su gran potencial, y un ajustado acompañamiento del Ensamble de Percusión y los dos pianos, a cargo de Andrea García e Ivana Rabellino, dirigidos por el Maestro Codina. Intensamente recomendable, tanto por su calidad como por su novedad.  Germán A. Serain

Se dio hasta octubre 2012
Teatro del Globo

Marcelo T. de Alvear 1155 – Cap.
(011) 4304-2613

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