CASA ABIERTA Y CANCIONES DE COLECCIÓN, música en verano

El Cuarteto Fénix en dos conciertos gratuitos con repertorios diversos y un marcado perfil didáctico

Enero de 2026 vino acompañado de muy agradables presentaciones en lo que respecta a la música del género clásico —hoy también denominado estilo académico—, entre ellas dos conciertos de un mismo ensamble, organizados por diferentes instituciones. El Municipio de Vicente López (PBA) presentó al Cuarteto Fénix en la Torre Ader, un hermoso edificio que respeta el estilo florentino del siglo XVII, ubicado en Villa Adelina. Fue el 31 de enero, dentro del ciclo Casa Abierta, que incluye más de 300 actividades culturales gratuitas.

Al día siguiente, domingo 1º de febrero, el cuarteto volvió a presentarse en el marco del ciclo Canciones de Colección, una propuesta que busca revalorizar el patrimonio artístico mediante música en vivo durante las tardes de verano. Se trata de conciertos gratuitos que abarcan diversos géneros musicales —académico, jazz, bossa nova y tango— y constituyen una iniciativa de la Secretaría de Cultura de la Nación. El ciclo se desarrolla durante enero y febrero, y transita actualmente su tercera temporada en museos nacionales como el de Bellas Artes, el de Arte Decorativo, el Histórico Sarmiento y el del Cabildo, entre otros.

El Cuarteto Fénix es una agrupación orientada a la difusión del repertorio de música de cámara para distintas combinaciones de instrumentos de viento de la familia de las maderas. Está conformado por los cuatro instrumentos principales de madera de la orquesta sinfónica: Laura Rus en flauta, David Bortolus en oboe, David Lheritier en clarinete y María Marta Ferreyra en fagot. Todos son intérpretes de reconocido prestigio, con frecuente actuación como solistas en sus respectivas orquestas, y desarrollan además una valiosa labor pedagógica.

Parte de esa función educativa pudo apreciarse en ambos recitales. Cada uno de los integrantes presentó su instrumento y explicó su origen, evolución, modificaciones y mejoras, con ejemplos musicales muy conocidos, además de responder numerosas preguntas de un público ávido por aprender. En especial despertó interés el dato de que varios de estos instrumentos provienen de civilizaciones muy antiguas: la flauta, considerada el instrumento musical más antiguo, remonta su origen a más de 40.000 años, y en sus inicios se fabricaba con huesos de animales y cañas. De modo similar, el oboe tiene antecedentes en instrumentos antiguos de doble caña, como el abut, cuyo origen se sitúa alrededor del año 3000 a.C., según restos arqueológicos hallados en Mesopotamia, donde se utilizaba en rituales de Babilonia, Sumeria y Egipto.

Para estos conciertos se procuró abarcar un amplio espectro estilístico, con obras que recorrieron desde el período barroco hasta la actualidad.

La presentación se inició con la Danza Árabe del compositor argentino Pascual de Rogatis (1880–1980). Continuó con el Divertimiento Nº 2 para flauta, oboe y clarinete de Luis Gianneo (1897–1968), una obra de notable contraste estilístico: mientras su segundo movimiento expone disonancias propias del siglo XX dentro de un marco neoclásico y melódico, el tercero propone una chacarera que dialoga con aquellas composiciones que buscaron integrar, desde un lenguaje académico, la presencia de nuestras danzas nativas. Siguió Candombe de la compositora argentina contemporánea Aitiana Kasulin, una pieza breve e impactante que expone con claridad las secuencias rítmicas características de esta danza uruguaya. Más allá de la calidad de la obra, quedó de manifiesto la versatilidad —y hasta la agilidad— del Cuarteto Fénix para abordar los más diversos estilos.

Esa amplitud volvió a evidenciarse en las obras que cerraron la presentación, con autores argentinos del siglo XX: fragmentos de la suite La Lucila de Washington Castro (1909–2004), y Fuga y Misterio y Decarissimo de Astor Piazzolla (1921–1992). El público fue nuevamente agasajado con un bis de otro compositor argentino, Anselmo Aieta, del que se escuchó Corralera en arreglo del platense Pablo Loudet.

El concierto del domingo estaba previsto inicialmente en alguno de los salones del Museo Nacional de Arte Decorativo, pero por razones de organización (o des-organización) debió trasladarse a los jardines que dan a la avenida del Libertador. En una tarde calurosa, al aire libre, sin amplificación y con los ruidos propios del tránsito y de los aviones que despegan desde Aeroparque, se produjo una sostenida rotación de asistentes.

Con un solo micrófono, el cuarteto puso el acento en la presentación didáctica y buscó, dentro de las posibilidades, mantener el diálogo con un público nuevamente muy interesado. Como iniciativa, el ciclo resulta valioso para fomentar la formación de nuevos oyentes del género académico, aunque requiere un mayor cuidado en los aspectos organizativos. Desde lo musical, la presentación —siempre de gran calidad— mantuvo un nivel similar al del concierto ofrecido el día anterior. Ignacio Vijnovich

Fue el 31 de enero de 2026
El ciclo Casa Abierta prosigue  los fines de semana de febrero 2026
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Domingo 22: Cuarteto Fénix en el Museo Histórico Nacional

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