ALESSANDRO MORESCHI, un ángel en Roma

El último castrato de la Capilla Sixtina y un coro a su memoria

Entre 1902 y 1904 la compañía londinense Gramophone Typewriter & Co. llevó a cabo dos sesiones de grabaciones, nada menos que en el Vaticano. Los artistas: el Coro de la Capilla Sixtina, y su primer soprano, Alessandro Moreschi. Los adelantos tecnológicos que estaban empezando a asomar cabeza desde aproximadamente fines del siglo XIX y principios del XX permitieron lo que fue imposible entre el siglo XVI y los tiempos de Alessandro: registrar en disco la voz humana, y en particular, la voz de un castrato.

Alessandro Moreschi nació el 11 de noviembre 1858 en lo que se conocía como los Estados Pontificios, en Monte Compatri, región del Lazio. Es posible que una hernia inguinal fuera la responsable de que Moreschi sufriera un proceso quirúrgico que lo privó de la capacidad de procreación, pero también es posible que esta intervención hubiese tenido lugar en 1865, cuando Alessandro tenía la edad ideal para “pasar por el cuchillo” y así conservar su voz de niño.

Como fuere, ambas explicaciones cuadrarían con el hecho de que todavía faltaban unos pocos años para que la castración prepúber con fines musicales fuera oficialmente declarada ilegal en los Estados Pontificios, y a la vez con el hecho de que desde el siglo XVII la práctica de hacer castrar a los niños impúberes que mostraban condiciones para el canto estaba muy difundida. Pero, al ser algo condenado con la excomunión, se apelaba a pretextos varios como una caída del caballo, el ataque de un jabalí o a alguna cuestión de índole médica.

En 1870 un cazatalentos llamado Nazareno Rosati llevó al joven Alessandro a Roma. Los años que el muchacho había estado bajo la tutela de Gaetano Capocci, maestro di capella  de la Archibasílica de San Juan de Letrán parecen haber valido la pena, pues en 1883 Alessandro cantó en el oratorio Cristo en el monte de los Olivos, la única composición de ese tipo de Ludwig van Beethoven. Fue en esa ocasión que se lo empezó a conocer como “el ángel de Roma” y que le dio la posibilidad de dar el gran salto: de ser primer soprano en Letrán, pasó a serlo en el Coro de la Capilla Sixtina. Domenico Mustafá, director del coro, había visto en Moreschi al castrato ideal para sostener la tessitura de soprano del Miserere de Gregorio Allegri, puesto que los castrati que ya estaban en el coro no cubrían esa expectativa.

Pero los tiempos estaban cambiando, al igual que los gustos musicales, y Moreschi vería en vivo y en directo el ocaso de una época signada por una evidente contradicción entre una teórica ilegalidad y lo que se practicaba de hecho. El movimiento cecilianista, impulsado principalmente desde Alemania ya desde mediados del siglo XIX, clamaba por una reforma en la música sacra. Mustafá, que era castrato al igual que Moreschi, veía en el avance del movimiento cecilianista un ataque a la tradición musical de la Capilla Sixtina; los sacros reformadores pretendían que se volviera al canto gregoriano y a la polifonía. Pero Mustafá estaba más para retirarse -había llegado al medio siglo de servicio en el coro- y entonces nombró en 1898 a un joven sacerdote, Lorenzo Perosi, como director adjunto. Además de sacerdote, Perosi era miembro de la Giovane Scuola, un grupo de compositores italianos que pretendían romper con la tradición operística del siglo XIX.  Aparte de Perosi, los jóvenes de esta scuola eran Giacomo Puccini, Pietro Mascagni y Francesco Cilea, entre otros.

La solución resultó ser el germen del problema: además de sacerdote y miembro de la Giovane Scuola, Perosi era cecilianista. Para colmo, el 22 de noviembre de 1903, día de Santa Cecilia y poco después del cumpleaños número 45 de Moreschi, el flamante papa Pío X promulgó un motu proprio, titulado Tra le sollicitudine (“Entre los cuidados”), por el que se le daba un punto final al empleo de castrati en el coro pontificio. Moreschi y otros más fueron pasados a retiro. Alessandro, que había tomado el cargo de director de solistas en 1886, empezaba a transitar el último tramo de su vida, hasta su deceso en abril de 1922. Estuvo a punto de participar en un proyecto ideado por el musicólogo vienés Franz Haböck, autor además de un libro sobre castrati (Die Kastraten und ihre Gesangskunst; “Los castrati y el arte de su canto”), publicado en Berlín en 1927. El proyecto consistía en reflotar el repertorio del gran Carlo Broschi “Farinelli”, pero no fue posible. Para entonces, Alessandro ya había perdido la tessitura de soprano necesaria para tal repertorio.

Sobre Moreschi y las cualidades de su canto, hay opiniones encontradas. Hay quienes afirman que era un mediocre; otros, que los discos que grabó con la Gramophone & Typewriter Co. tenían una tecnología, claramente, pobre para los parámetros que hoy conocemos. Es posible escuchar los defectos de grabación propios de la época de la que datan las grabaciones. Por otro lado, sus defensores alegan que Alessandro ya había tenido su “cuarto de hora” como cantante, y que el factor edad más la preparación vocal insuficiente en comparación con la de los grandes castrati de los siglos XVII y XVIII habrían tenido algo que ver. Pero con el dato de que la misma familia real italiana lo llamó para cantar en el funeral de Humberto I, es posible pensar que esta última visión sería la más cercana a la realidad.

Con todo, Moreschi es poseedor de dos raros privilegios: uno, que su voz fue grabada en la incipiente y rudimentaria tecnología discográfica como la del ya anciano papa León XIII -antecesor de Pío X- y la de Enrico Caruso. Dos, que tiene su propia entidad que le rinde tributo, con coro incluido: en efecto, la Associazione Culturale Alessandro Moreschi, que funciona en la ciudad natal del homenajeado. Un dato más: en la página de los integrantes de dicha asociación figura Nicholas Clapton, contratenor británico autor del libro Moreschi and the Voice of the Castrato (2008). Viviana Aubele

Grabaciones de Alessandro Moreschi

00:00 Domine Salvum Fac
02:45 Et incarnatus est, Crucifixus 
05:36 Ideale
08:05 Ave Verum
10:40 Tui Sunt Coeli
13:05 Ave Verum
15:52 Crucifixus I
18:56 Crucifixus II
22:03 Pie Jesu
25:06 Hostias et Preces
27:55 Preghiera
31:07 Ave Maria
34:20 Incipt Lamentatio
37:25 Laudamus Te
40:44 Improperia
43:17 La Cruda Mia Nemica
46:30 Oremus Pro Pontifice
50:43 Voz del Papa Leo XIII

Javier Medina, en el estilo Moreschi

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