25 MILLONES DE ARGENTINOS, genuina interpretación

Estupenda narración de Lisandro Fiks sobre una cruda etapa de nuestro país

Actúan: Brenda Bonotto, Romina Fernandes, Lisandro Fiks, Manuel Novoa y Patricia Rozas – Vestuario: Ludmila Fincic – Iluminación, Dramaturgia y Dirección: Lisandro Fiks

La última dictadura militar en la Argentina es un suceso histórico que nadie puede olvidar o dejar de conocer, y 25 millones de argentinos es una excelente oportunidad para que todo compatriota refresque su memoria o se adentre agudamente en los hechos que más de uno supo negar. Algo interesante en la puesta es que resulte una crónica equilibrada, contando la cruda realidad vivida por los jóvenes en ese momento y nada se esconda, es decir que se citan los puntos oscuros de ambos lados.

La pieza narra la historia de Ana, una chica a la que el amor sin querer la sumó a la sed de libertad de varios jóvenes de su generación. Afín al Partido Peronista, da el presente a la fatídica masacre de Ezeiza, donde conoce a su novio, un líder montonero, y pese a su procedencia de padres militares, encuentra su lugar de lucha en la Facultad de La Plata.  Se convierte en militante activa, pero el destino parece jugar con ella y la convierte en madre. Vuelve a la casa de sus padres para estar más segura. La obra nos transporta precisamente a la fecha del partido Argentina vs. Perú del mundial del ’78, un evento que ha dejado huella en su biografía. Desde ese día todo es incierto.

Lisandro Fiks construyó una emocional dramaturgia que se convierte en ejemplo testimonial de la negación de unos y la fuerza de otros, pues mientras unos festejaban una final armada de un mundial comprado, otros se debatían entre la vida y la muerte solo por mantener sus ideales de una Argentina diferente. Fiks lo plasma muy bien, con una dirección dinámica y moderna que usa el recurso de proyectar noticieros de la época.

El acertado equipo actoral brilla, ajustados cada uno en su papel. Sin embargo, se destacan Romina Fernandes por su dramatismo y naturalidad en la construcción de un personaje sufrido, y Manuel Novoa, en un papel bien creíble, jugando entre la timidez y la ingenuidad.   La mínima escenografía, nos sitúa exactamente en tiempo y clase social. El vestuario, muy bien escogido por Ludmila Fincic, enfatiza las actuaciones.

La pieza hace una lectura sutil y atrayente de la época, con refinados aportes y gran trabajo actoral. Desnuda la historia de una Argentina que no queremos que se repita nunca más. Es una clara invitación a reflexionar, a tener memoria. No debo más que recomendarla. Cristian A. Domínguez

Sábados a las 22
Teatro El ópalo
Junín 380 – Cap.
(011) 4951-3392
elopaloteatro.blogspot.com.ar

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