18 MONKEYS, universalidad del arte

Inusual espectáculo en la Temporada Internacional del San Martín

18 Monkeys – Bailarines: Klittin Kiatmetha, Anucha Sumaman y Benjamin Tardif – Músicos: Damián Fogiel, Nicolás Guerschberg, Gustavo Musso, Martín Pantyer, Daniel “Pipi” Piazzolla y Mariano Sivori – Vestuario: Anurak Thangsomboon – Iluminación: Alberto Lemme – Música: Astor Piazzolla – Coreografía y Dirección: Jitti Chompee

Este espectáculo surgió de un intercambio cultural entre Buenos Aires y Tailandia. El coreógrafo Jitti Chompe, director de la compañía 18 Monkeys Dance Theatre, estaba interesado en montar un espectáculo sobre música de Astor Piazzolla. Fue entonces cuando a la producción del Teatro San Martín se les ocurrió ponerse en contacto con los músicos de Escalandrum, el sexteto de jazz liderado por Daniel Piazzolla, nieto de Astor. Por cierto: la música no sería grabada -usual en otros títulos coreográficos que integran la programación del teatro-, sino ejecutada en vivo. Esto marcó en profundidad el espectáculo: Escalandrum es un grupo magnífico y sumamente versátil, capaz de adaptarse a contextos de lo más diversos y sonar siempre bien.

Nicolás Guerschberg, enorme pianista y arreglador del grupo, trabajó con el coreógrafo a la distancia, a través del correo electrónico y Skype. Juntos convinieron tanto el repertorio como los matices que tendrían los arreglos. Finalmente llegó el momento de conocerse: hubo tres ensayos, y eso fue suficiente para armar un show muy poco usual, que por lo demás nos habló de la universalidad del arte: un grupo de jazz haciendo música de Astor Piazzolla para acompañar una coreografía contemporánea basada en la danza tradicional tailandesa. Para que se entienda lo que se vio, diremos que la acción escénica se ubicó más cerca de la pantomima que del ballet propiamente dicho. En este contexto fueron revalorizados los gestos mínimos, incluso también el estatismo y los silencios.

En el teatro tradicional oriental existe una curiosa concepción: quienes actúan sobre el escenario no son en rigor los actores, ni los bailarines, sino espíritus que durante el tiempo que dura la obra toman el control sobre esos cuerpos que les son prestados. Esto se puso de manifiesto en el uso de distintas máscaras y disfraces, y también a través del zoomorfismo que puso de relieve el sentido del título del espectáculo. En este contexto, misterioso y casi místico, Adiós Nonino y los restantes temas de Astor sonaron ya no solo renovados, sino prácticamente nuevos, inéditos y mágicos. Germán A. Serain

Fue el 4 de septiembre de 2015
Teatro San Martín
Av. Corrientes 1930 – Cap.
0-800-333-5254

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