ZUBIN MEHTA Y LA FILARMÓNICA DE ISRAEL, insignes

Richard Strauss, Tchaicovsky y Gardel por una orquesta notable y un director magistral

Los primeros sones de Así habló Zaratustra son imponentes. Pues más imponentes que nunca sonaron en la interpretación del Maestro Zubin Mehta y la Filarmónica de Israel. Se notaba claramente la presencia de una agrupación orquestal sobresaliente y egregia, comandada por un coloso. Cada pasaje adquirió una personalidad y una cordura novedosas, como si la maravillosa creación de Richard Strauss se redescubriera.

Si Stanley Kubrick, quien la utilizó como banda sonora para su film 2001, Odisea del Espacio (1968), hubiera escuchado esta versión, las imágenes elegidas habrían tenido una fuerza aun mayor que el notable impacto que provocaron en aquel tiempo e hicieron universalmente célebre a la composición. Las triunfales trompetas que anuncian la salida del sol, previas a las características notas que marcan los timbales, la labor de los contrabajos, el corno y el trombón, fueron templando esa idea original de Friedrich Nietzche que proclama al hombre liberado de un dios que le establezca normas, reglas y fronteras. Así lo entendió Strauss. Asi lo transmitió Mehta, sobradamente, destacando también los pianissimi con sutil sentimiento y emoción encantadora.

La segunda parte trajo otra obra de dimensiones no menores aunque más románticas. La Sinfonía No. 4 de Piotr Ilich Tchaicovsky también tuvo una interpretación especial, respondiendo al sentimiento primigenio y la dedicación del compositor a su amiga y mecenas, la Condesa Nadezhda von Meck. La irregular y misteriosa relación que tuvieron parecería haber quedado plasmada en las notas de brillo y dolor que se corresponden, atrapando al oyente. Esta joya de 1877 de hecho fue compuesta luego de su separación matrimonial y es indudable que Tchaicovsky plasma emociones y sentires del corazón. Particularmente atractivo resultó el tercer movimiento, en tono mayor,  jugado con las cuerdas en pizzicato y, tal como está marcado, absolutamente ostinato.

El seductor Zubin Mehta ofreció dos bises, preanunciando el primero como “más Tchaicovsky”, con una bella versión del vals de El Lago de los Cisnes. Después, con  una dedicación cariñosa “a vos Buenos Aires, Argentina, siempre amigos”, siguió Por una cabeza de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, interpretación alejada del clásico compás tanguero –pero no por esto menos válida-, que ya había hecho el año pasado al frente de la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino, y ofrecido a Jeannette Arata de Erize como reconocido agradecimiento por su notable labor. Martin Wullich

Fue el 24 de agosto de 2013
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
Orq. Filarmónica de Israel

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