TRISTÁN E ISOLDA, monumental

Magnífica puesta en escena de la obra wagneriana con brillo de Anja Kampe

Tristán e Isolda – Cantantes: Peter Seiffert, Anja Kampe, Kwangchul Youn, Boaz Daniel, Gustavo López Manzitti, Angela Denoke, Florian Hoffmann, Adam Kutny – Staatsoper Berlin (elenco invitado) – Orquesta: Staatskapelle de Berlín – Coro: Estable del Teatro Colón (Dir.: Miguel Martínez) – Director de escena: Harry Kupfer – Dirección musical: Daniel Barenboim

“Pocas cosas nos dejan sin palabras” reza un anuncio publicitario en el programa de mano. Sin palabras, con la salvedad de la ovación general que comenzó cuando Daniel Barenboim apareció en el foso de orquesta, siguió al finalizar cada acto cuando los protagonistas salían por adelante del telón cerrado para saludar al público, y tuvo su punto máximo cuando Barenboim, los cantantes y los músicos iban apareciendo para la despedida ante un público exultante.

Después del magnífico preludio, Tristán e Isolda comenzaron a desplegar su trágica historia de amor, en medio de una sencilla escenografía con imponente presencia de una colosal figura rotatoria, visible como un ángel caído en tierra, con las alas aún desplegadas. En la escena de la travesía por mar a Cornualles remitía a la imagen del buque que llevaba a la princesa irlandesa a sus indeseados esponsales con el rey Marke.

La atmósfera generada por el ángel, abatido en resignación, en conjunción con las tonalidades oscuras del decorado, y la aparición en escena de personas con ropa y galeras negras, como si fueran los típicos undertakers de las películas o los dibujos animados, logran acabadamente la sensación de muerte inexorable pero ansiada por los dos infortunados amantes.

Impecable de principio a fin, la obra fue haciendo merecido alarde de joyas varias: la interpretación de Peter Seiffert y Anja Kampe -la pareja protagónica- fue brillante, y la soprano alemana cantó con tal sustanciación en la historia que hasta hizo emocionar a la audiencia femenina -y algún caballero- con su Liebestod, al final del tercer acto.

Angela Denoke estuvo muy sólida haciendo el papel de la criada de Isolda. El rey Marke cobró vida en la figura y voz del estupendo bajo profundo surcoreano Kwangchul Youn, que hizo un trabajo magistral. Boaz Daniel y Gustavo López Manzitti hicieron grandes trabajos  interpretando a los fieles laderos del rey y de Tristán, respectivamente.

La orquesta Staatskapelle superó las expectativas del dramatismo musical de esta ópera con un equilibrio sonoro que demuestra además la excelencia a la que Barenboim nos tiene (bien) acostumbrados a los argentinos. Viviana Aubele

Fue el 11 de julio de 2018
Teatro Colón
Libertad 621 – Cap.
(011) 4378-7109
teatrocolon.org.ar

 

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