TRES HERMANAS, débil lirismo

La ópera de Peter Eötvös abrió la temporada 2018 del Colón

Tres hermanas – Cantantes: Victor Castells, Mario De Salvo, Luciano Garay, Hector Guedes, Elvira Hasanagić, Anna Lapkovskaja, Santiago Martínez, Marisú Pavón, Pablo Pollitzer, Walter Schwarz, Alejandro Spies, Carlos Ullán, Jovita Vaškevičiūtė – Música: Peter Eötvös – Libreto: Peter Eötvös, Claus Henneberg y Krysztof Wiernicki, basado en Tres hermanas, de Antón Chéjov – Escenografía y vestuario: Jorge Ferrari – Iluminación: Gonzalo Córdova – Orquesta: Estable del Teatro Colón – Dirección musical: Christian Schumann – Dirección escénica: Rubén Szuchmacher

El inicio de la Temporada Lírica 2018 del Teatro Colón se hizo con con muchas butacas libres. Incluso varios espectadores abandonaron sus lugares durante los 100 minutos de duración sin intervalo de Tres hermanas, creación del húngaro Peter Eötvös, basada –sucinta y alteradamente- en el clásico de Chejov. Es un claro indicador del poco interés que el público –por lo menos el del Gran Abono- tiene por conocer nuevas expresiones de compositores contemporáneos. También ocurrió con Calígula de Glanert, o Requiem de Oscar Strasnoy, Quartett de Luca Francesconi o Bebe Dom de nuestro Mario Perusso, por mencionar unos pocos que pasaron por el Colón.

Las protagonistas del inicio, la soprano Elvira Hasanagić (gran actriz) y las mezzos Jovita Vaškevičiūtė y Anna Lapkovskaja tienen muy atractivas voces y cantan estupendamente, aunque la música no les permite lucirse lo que deberían. Y no es por ellas, es que no hay arias y momentos en donde puedan hacerlo. Desde lo lírico y el desarrollo mismo, todo suena algo abúlico. También hicieron un notable trabajo los cantantes locales, particularmente la soprano Marisú Pavón en el rol de Natacha, el bajo Héctor Guedes que personificó a Vershinin, Luciano Garay en la piel de Andrei y Carlos Ullán como el Dr. Chebutyking.

La orquesta está al servicio de la recreación de circunstancias más que de melodías recordables y/o deleitables. Por momentos se generan tensiones, suspenso, drama. En realidad, la musicalidad está al servicio de lo teatral más que de la ópera. Y por eso hay mucho recitativo. Es teatro, hecho y derecho, tamizado por el canto lírico. Sin embargo, como teatro es falto de acción, se torna monótono y algo tedioso. No hay desafíos. Tampoco Rubén Szuchmacher, teatrista experimentado si los hay, nos ofrece algo muy creativo en la dirección actoral. Ha logrado interesantes transiciones entre escenas, atrayentes leitmotiv inherentes a la tragicomedia, aunque por momentos parece una versión de cámara, con gran estatismo y todos cantando hacia el público.

Aún así la puesta en escena es más que interesante desde varios puntos de vista, pero hay uno que llama la atención y es la magnífica y contrastante iluminación creada por Gonzalo Córdova, de una gran estética y acorde con los climas, que oscila desde íntimos momentos en tonos carmesíes hasta blancos quemantes que erosionan la escena. La sobria escenografía está bien pensada y alberga parte de la orquesta, que se conjuga con la otra parte en el foso y un director a cargo de cada una. Resultó notable el trabajo de ambos, Christian Schumann y Santiago Santero, quienes realizaron una gran labor respetando las líneas del compositor. El vestuario es atractivo sobre todo en los uniformes militares.

En fin, Tres hermanas de Chejov recrea una historia palpitante, pero la adaptación musical tamizada por Eötvös no atrapa. Hay que ponerle ganas. Hay que ponerle drama y movimiento. Hay que ponerle ópera, que de eso se trata. Martin Wullich

Fue el 13 de marzo de 2018
Teatro Colón
Libertad 621 – Cap.
(011) 4378-7109
teatrocolon.org.ar
Rubén Szuchmacher en este Portal

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