SANGRE DE MI SANGRE, asombro sombrío

Funesto relato de García Lenzi en atrapante desarrollo; destacable Matías Marmorato

Sangre de mi sangre – Actúan: Valeria Giorcelli, Matías Marmorato y Paula Staffolani – Vestuario: Laura Ohman – Escenografía e Iluminación: Fabian Harsanyil – Música: Axel Krygier – Dramaturgia y Dirección: Macarena García Lenzi

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Desde el comienzo, con la aparición de dos hermanos, es llamativa la situación planteada. El padre ha muerto, pero está presente, al igual que la madre, cremados en sendas urnitas, que ellos pueden tomar para hacerlos hablar como si de marionetas se tratara. Por momentos él –Jesús- la critica adoptando una actitud de pareja, o de padre, en todo caso siempre de seguro sostén, con cierta perversión mental y física. Ella aparenta una niña inocente -como la de El Mago de Oz- y sumisa, correspondiendo al diálogo y a las premisas de su hermano, aunque también es capaz de reaccionar intempestivamente, como él, que desde su calma controlada estalla probando reacciones. Sin embargo, hay un amor tácito e indescriptible que va más allá de todo y juntos son capaces de ser cómplices de inconfesables secretos.

Ella puede escuchar, fascinada, de boca de él, una y mil veces el relato de una película, en aras de convertirse en actriz, aunque Jesús afirme que no tiene pasión. Entonces le  asegura que se arrepentirá el día que la encuentre suicidada –en la bañadera- pues no la va a poder escuchar. Él replica. Se insultan y discuten el significado de cada término, para terminar en un clásico juego infantil. Un cobayo –Tota- los acompaña. Jesús graba todo en video, desde una estatuilla de Jesús hasta la bombacha de ella, que insiste en escuchar narraciones siniestras, como la de una mujer que fue amputando su propio cuerpo.

Llega una hermana que vive en España a reclamar su parte de la vivienda. Presiente que algo raro ocurre, está incómoda, intenta manejar una situación inmanejable, no la escuchan, siente culpas, surge el pasado, el suspenso va in crescendo y nada es imaginable. El texto es muy rico, desde el amplio significado del mismo título, con  diálogos muy atrayentes, plenos de cinismo, socarronería y humor negro.

El trabajo actoral del terceto es parejo.  Cada uno realiza un periplo interior que encuentra y define consistentemente a su personaje, particularmente en el caso de Matías Marmorato, eje de la situación, quien con tono marcadamente monocorde y extrema cordialidad, esconde una personalidad retorcida y taimada, sólo perceptible a través de su maquiavélica mirada. Valeria Giorcelli aporta misterio a su pretendida inocencia. Paula Staffolani transmite su angustiante desesperación. La autora y directora Macarena García Lenzi ha generado una puesta en escena que gradualmente atrapa al espectador, con buen trabajo de iluminación y música ad hoc, logrando una truculencia sin efectismos.

Así, entre culpas, redenciones, abandonos, lúcidas afirmaciones y detalles escabrosos,  parece que –tal como se enuncia- lo esencial está en las manifestaciones internas. Y al decir de El Principito, también es invisible a los ojos. Martin Wullich

Se dio hasta fin 2013
Teatro Anfitrión

Venezuela 3340 – Cap.
(011) 4931-2124

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