PRIMERO MATARON A MI PADRE, la mirada de una niña

Angelina Jolie lleva al cine el testimonio de una familia camboyana marcada por el horror de los Jemeres Rojos

Primero mataron a mi padre (2017, Camboya, 136 min.) – Género: drama, biográfico, genocidio – Basada en: First they killed my father, de Loung Ung – Protagonistas: Sareum Srey Moch, Kompheak Phoeung, Sveng Socheata, Tharoth Sam – Música: Marco Beltrami – Fotografía: Anthony Dod Mantle – Guion: Angelina Jolie, Loung Ung, Steven Knight – Dirección: Angelina Jolie

Loung Ung nació en Camboya en 1970 y sobrevivió al régimen de los Jemeres Rojos, que tomó el poder en 1975. Años después emigró a Estados Unidos y convirtió aquella experiencia en un testimonio escrito. Primero mataron a mi padre, su primera memoria, es el libro que Angelina Jolie llevó al cine en 2017 con la propia Ung como coguionista. La película reconstruye esa etapa desde la perspectiva de Loung, de cinco años, mientras ve cómo su mundo familiar se desmorona ante la violencia y la represión.

Loung vivía con su familia en Phnom Penh, en un hogar de clase media, cuando el avance de los Jemeres Rojos modificó de manera abrupta su vida. La familia debió abandonar la ciudad y sumarse a una multitud de desplazados que desconocía cuál sería su destino. Los soldados impusieron un nuevo orden basado en la obediencia, el trabajo forzado y la renuncia a las pertenencias. La familia terminó en un campo de trabajo, donde comenzó una existencia marcada por el hambre, el miedo y el adoctrinamiento. El padre, antiguo funcionario del gobierno, intentó ocultar su pasado, pero finalmente fue descubierto y asesinado.

Loung es interpretada por Sareum Srey Moch, una niña de extraordinaria expresividad que sostiene buena parte de la película sin necesidad de grandes diálogos. Su rostro y, sobre todo, sus ojos expresan aquello que no puede decir. La mirada se convierte en un mecanismo de defensa frente a un mundo cada vez más incomprensible.

Esa elección de perspectiva es uno de los mayores aciertos de la película. El horror se percibe a través de las imágenes que Loung va acumulando: los desplazamientos, los campos de trabajo, las largas jornadas bajo el sol, el hambre, las órdenes, los uniformes, las armas y el progresivo reclutamiento de los niños. Incluso cuando recibe instrucción militar y aprende a colocar minas, la película mantiene su punto de vista infantil sin convertir la violencia en un discurso histórico.

Jolie evita además una representación grandilocuente de la tragedia. Hay escenas de gran dureza, pero muchas veces el horror aparece en segundo plano, dentro de la vida cotidiana. En las noches, dentro de la precaria carpa donde duerme su familia, apenas iluminada, sus ojos se convierten en el centro de la escena. Allí puede mirar a los demás mientras duermen, llorar en silencio y refugiarse por un instante en sus propios pensamientos.

Frente a tanta violencia, la naturaleza adquiere para ella un valor especial. Un pájaro, una flor o los árboles pueden ofrecerle unos segundos de calma en medio de la opresión. Es una de las formas que encuentra para conservar algo de la infancia que el régimen intenta destruir.

Las escenas colectivas de los campos de trabajo tienen una notable fuerza visual. Jolie recurre a planos generales y tomas aéreas para mostrar la dimensión de ese enorme hormiguero humano: hombres, mujeres y niños doblados sobre la tierra, sometidos al trabajo y al hambre. La belleza de los paisajes contrasta con la brutalidad de lo que sucede en ellos. La fotografía de Anthony Dod Mantle alterna la intimidad del rostro de Loung con la amplitud de los espacios donde miles de personas son sometidas a un sistema de explotación y terror.

Hay dos momentos especialmente conmovedores. Uno ocurre cuando los Jemeres Rojos son derrotados y Loung queda frente a uno de los soldados. La mirada silenciosa de la niña hacia ese hombre adquiere el valor de un recuerdo de su padre. El otro llega al final, cuando Loung, ya adulta, se reúne con sus hermanos sobrevivientes y reza junto a los monjes frente a los templos de Angkor Wat. Los hábitos naranjas, recortados contra la arquitectura de los antiguos templos, aportan una dimensión casi espiritual a ese desenlace. Después de haber vivido bajo un régimen que quiso controlar todos los aspectos de la existencia, recuperar la libertad religiosa representa también la recuperación de una identidad.

Prmiero mataron a mi padre es, ante todo, el relato de una infancia destruida por la violencia. Angelina Jolie encuentra en la perspectiva de Loung una manera contenida y poderosa de acercarse a uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de Camboya. Martha Wolff

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First They Killed My Father | Tru00e1iler Oficial | Subtitulado Espau00f1ol Latino

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