PÓSTUMOS, desaprovechados

La idea de rescatar a olvidados artistas se desluce por un texto débil y lleno de lugares comunes

Póstumos – Actúan: Luisa Albinoni, Ricardo Bauleo, Max Berliner, Hilda Bernard, Edda Diaz, Tito Mendoza, Nelly Prince, Pablo Rinaldi, Gogó Rojo y Erika Walner – Vestuario: Renata Schussheim – Escenografía: Jorge Ferrari – Iluminación: Eli Sirlin – Música: Mauro Garcia Barbe – Autor y Director: José María Muscari

Si ellos no fueran quienes son, Póstumos no sería nada. Presentados uno a uno en forma triunfalista, con la idea pergeñada por el director José María Muscari, diez artistas se exhiben, casi inmóviles, en el blanco y desnudo escenario sin aportar algo reflexivo, ni siquiera interesante, con humor chabacano, frases evidentes, y hasta esgrimiendo maldades entre ellos como si de una broma se tratara.

Cada uno en lo suyo ha sido muy bueno. Y en el espectáculo están muy bien. Se nota que tienen años de escena. Se los disfruta en mínimos instantes, cuando consiguen salir del encorsetamiento impuesto. Si se pretende como un homenaje, es vano. Si se quiere hacerlos brillar en sus talentos, es un desperdicio, pues aparecen perdidos, sin ilación, sin continuidad, como en sketches de televisión pasatista, cantando o recitando como para hacer su gracia. Si se pretende –así dice el subtítulo- como un show filosófico, el texto es de una obviedad superlativa y apela a generar intimidad haciéndoles decir sus  verdaderos nombres y los barrios donde viven, mostrar sus mascotas o recordar a sus seres queridos y perdidos, sin sentido alguno. Justamente eso los baja del estrellato al que han llegado por su actuación, por expresión, por su exhuberancia o, mínimamente, por trayectoria.

Ese es el formato Muscari, que muestra siempre descarnadamente su realidad y presenta su vida pública y privada sin fronteras, sin barreras, aprovechando cierta morbosidad siempre latente en un espectador que se conforma con poco. Pero eso funciona en él, que ha ganado su lugar en base a la transgresión. No debería usar el mismo esquema, desaprovechando a estos artistas que podrían dar muchísimo más de sí, en aras de un buen texto, de una idea inteligente o por lo menos teatral, sin las supuestas pretensiones filosóficas que son una plétora de lugares comunes. Es una pena ver que se rescata a estos artistas del olvido  para ser mirados en vez de admirados. Martin Wullich

Se dio hasta dic. 2013
Teatro de la Ribera
Av. Pedro de Mendoza 1821 – Cap.
Estrenó en el C. C. 25 de Mayo

www.complejoteatral.gob.ar

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