PERDERTE OTRA VEZ, sin palabras

Sorprende el multidisciplinario unipersonal de Emiliano Dionisi

Perderte otra vez – Idea e interpretación: Emiliano Dionisi – Vestuario y escenografía: Clarisa García – Iluminación: Claudio Del Bianco – Coreógrafos invitados: Florencia Bordolini, Luciano Cejas, Emmanuel Robredo Ortiz – Dirección: María Rosa Frega

Con cantada ansiedad, que no quiere reconocer, espera la visita. Los discos  suenan en un combinado, diciendo lo que el protagonista siente, junto a una aspiradora que cobra vida, un almanaque que se deshoja día tras día, una mesita con ruedas para servir el copetín, el negro teléfono que debería sonar aportando una esperanza, el sofá cama que será cerrado obsesivamente una vez tendidas las sábanas con pétalos de rosa.

Entretanto, la almohada será abrazada con fruición. Aseará la casa como a si mismo. Se vestirá con su elegante traje a rayas. Se perfumará. Pondrá la mesa. Jugará imaginando el momento del encuentro. Preparará un trago. Bailará, se columpiará, saltará, trepará hasta inusitadas alturas y estará exultante. Meditará. Ensayará mil y una poses. Mirará la hora repetidamente. Comenzará a percibir que la ilusión se desvanece. Destruirá lo que construyó. Nada quedará en pie. Hasta la sorpresa final.

En un estupendo trabajo actoral, acrobático, mímico y coreográfico, remedando desde Chaplin a Mr. Bean, con puras miradas y gestos, sumado a una colosal preparación física, Emiliano Dionisi convierte en comedia una íntima tragedia. Es indudable que la completísima formación del artista –premiado este año en dos oportunidades-, ayuda a desarrollar este difícil periplo de un esperado día que muestra no solo lo visible, sino lo que ocurre en su universo onírico, donde se plasman deseos e ilusiones, quimeras e imposibles.

La directora María Rosa Frega aprovecha las posibilidades de Dionisi en aras de un espectáculo enternecedor y gracioso, marcando un tempo preciso en cada número, con una puesta en escena cuya musicalidad y escenografía han sido concienzudamente buscadas para atizar la memoria nostálgica. El resultado es la cabal demostración de que el habla no es necesaria cuando hay expresión y sentimiento. Martin Wullich

Se dió hasta marzo 2012
Estrenó en Espacio Aguirre
y luego pasó a El Cubo

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