MÚSICA PARA EL ALMA, artistas solidarios

Un gran proyecto artístico solidario y un libro de fotografías que lo documenta

Música para el Alma. Así fue bautizado este proyecto solidario surgido en Argentina y que más tarde se expandió a otros países. Es una asociación civil -hoy dirigida por Jorge Bergero– que nació por iniciativa de un grupo de músicos y cantantes de diferentes orquestas y coros, con la idea de acercar su arte a un público diferente del de los grandes escenarios. Aunque tal vez el público sea el mismo, y lo que realmente cambie sea el contexto: No hay aquí palcos ni plateas, sino camas y sillas de ruedas. La música se realiza en hospitales, escuelas de educación especial, geriátricos e instituciones de bien público. El propósito es acompañar con la música a personas que por diferentes circunstancias pasan por situaciones difíciles.

Violonchelista primero del Teatro Colón de Buenos Aires, Jorge Bergero explica que este proyecto nació a partir de la experiencia de llevar música en vivo a personas en situaciones de salud delicadas, sin posibilidad de movilizarse para asistir a un concierto. El objetivo es establecer un contacto humano directo a través de la música. En realidad la acción inicial del grupo partió de una situación personal: junto con varios amigos, Jorge se las arregló para tocar algo de música para su pareja, Eugenia, allí en la clínica de salud donde ella recibía tratamiento para el cáncer. La propuesta se repitió más tarde cada mes, incluso después de que Eugenia falleciera.

La experiencia debe haber sido movilizadora. Lo suficiente como para dar comienzo a una actividad que desde entonces no se detendría. En 2012 un grupo ya organizado de doce músicos profesionales dio el paso siguiente y llevó su música a una escuela de niños ciegos. Desde entonces, esa manera de hacer música en vivo fue creciendo y buscando nuevos límites, hasta llegar a la realidad actual: una asociación civil con más de 2500 músicos inscriptos y 500 conciertos realizados en hospitales públicos, escuelas de educación especial y hogares de ancianos, en once provincias de Argentina y rincones de otros nueve países.

La última fotografía fue tomada en el Hospital Almenara de la ciudad de Lima, en Perú, en 2015. Los músicos estaban recorriendo las salas de internación cuando esta señora desde su cama los vio pasar y los llamó. “Mañana me operan de la cadera y no sé cómo me va a ir”, les dijo. Luego les contó que había sido bailarina. Que una de sus piezas favoritas era El cisne, de El carnaval de los animales de Saint-Saëns. Jorge tomó su violoncello, se sentó y comenzó a tocar la pieza. Ella cerró sus ojos y empezó a bailar en su cama, con sus brazos y sus manos. Al terminar, se abrazaron. Todos los testigos de la escena estaban en silencio, con lágrimas en los ojos.

Justo arriba de esta fotografía podemos ver a Jorge con Camila, una chiquita de cinco años que conocieron cuando visitaron la Fundación Conín en Mendoza. Después de tocar invitaros a los niños a jugar con los instrumentos. Camila pidió ayuda a su enfermera para alcanzar el violoncello. Jorge le mostró cómo agarrar el arco y enseguida empezó a moverlo sobre las cuerdas. Su felicidad de inmediato contagió a todos. Dice Jorge: “Más tarde nos contaron que Camila solía estar siempre callada y quieta; la música la despertó. Cuando estábamos a punto de irnos, bajamos una escalera y mientras guardábamos los instrumentos apareció de nuevo Camila, con sus muletas. Ayudada por la enfermera bajó escalón por escalón, toda la escalera, para seguir jugando un rato más con el cello y con nosotros. Camila padecía parálisis cerebral y nos dijeron que nunca la habían visto tan feliz”.

Para fijar de alguna manera estas experiencias, como un testimonio de ocho años de labor solidaria, el grupo comenzó a trabajar en un nuevo proyecto: un libro con fotografías de Agustín Benencia, integrante de Música para el Alma desde sus comienzos. En el marco de nuestra charla, Jorge explica: “La experiencia musical que se vive en nuestros conciertos solidarios no es solamente sonora; no es algo que pueda limitarse a un único sentido, y por eso se vincula con las fotografías que reflejan esos conciertos. Expuestas en el libro, estas imágenes evocan sensaciones, nos permiten volver a estar allí, recorrer esos momentos, detenernos en las miradas, los gestos, ser partícipes de la transformación que sucede en estos encuentros y compartir esas experiencias transformadoras”.

Con diseño y edición de Silvina Simondet, el libro -que puede adquirirse en papel o ser descargado en formato electrónico de manera gratuita- recibió el aporte de varias personas: María Teresa Andruetto y Sol Triano aportaron conmovedores textos que figuran respectivamente en la contratapa de la edición y acompañando cinco fotos seleccionadas por los propios músicos, que relatan experiencias particulares vividas en algunos de los conciertos. Por su parte, Adriana Bergero, profesora de la Universidad de California Los Angeles (UCLA), escribió a modo de presentación un breve ensayo titulado La cercanía solidaria de los afectos

“Desde los estudios sobre el dolor, Elaine Scarry explica que podemos estar en presencia de una persona sufriente y no percibir que está sufriendo. La facilidad con que permanecemos indolentes al otro en dolor sería otra manera de infringirlo, e incluso de amplificarlo, en la medida en la que nos mantengamos immunes: en la medida en que ese dolor, al no ser reconocido, sea convertido en huérfano. Esa especie de inmunidad/impunidad o anestesia social es una oportunidad fracasada de sentir la realidad del sufrimiento del otro. Acercarse y reconocer ese dolor implica algún grado de adopción, algún tipo de compromiso social”.

La Canciu00f3n de la Vacuna, de Maru00eda Elena Walsh.

En otro marco, Adriana Bergero también comenta: “¿Cuál es nuestra función como músicos? ¿Cuál es la diferencia? ¿En dónde radica el secreto? Música para el Alma intenta recuperar la alegría, entrega y pasión por la profesión que hemos elegido. Pero junto con ello, hacer palpable nuestra solidaridad por ese otro que, por su condición médica, minusválida o marginal, no puede acudir a los espacios tradicionales de la música. Por ello, nuestro compromiso de transportarla para combatir la soledad del que sufre, para reintegrar a los marginados a los nuevos mapas institucionales de la música. Música para el Alma nace del amor y de la pérdida. De la dignidad de estar con el otro. De verse a los ojos y reconocerse en ese otro”.

Debido a la crisis sanitaria derivada de la pandemia de Covid, desde marzo de 2020 el grupo no ha podido tener actividad presencial en las instituciones que solía visitar, pero con el mismo espíritu que siempre los anima realizó el video que puede verse arriba. Como la actividad -a pesar de todo- continúa, quienes quieran ponerse en contacto con la Asociación pueden hacerlo a través de los datos que figuran en su página web, donde también se detallan las posibilidades de participación en el proyecto para músicos o grupos que deseen participar en alguna de las cinco modalidades de conciertos autogestionados de la Asociación.  Germán A. Serain

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MÚSICA PARA EL ALMA, artistas solidarios

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Sitio web de Música para el alma
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