MILLONES DE SEGUNDOS, descarnado y contemporáneo

Contundente relato inspirado en hechos reales

Millones de segundosActúan: Raquel Ameri, María Rosa Frega, Víctor Labra – Vestuario: Vessna Bebek – Iluminación: Verónica Alcoba – Autor y Director: Diego Casado Rubio

El arte y la política tienen en común el “hacer visible” determinadas realidades.  El dar la voz o la palabra a sujetos que, de no ser por esta visibilidad que se les presta, quedarían en el anonimato, en la oscuridad. Y en esta línea podemos pensar Millones de segundos como una obra política, una obra que da protagonismo a lo marginal. Además es notable el compromiso de los artistas con este trabajo: los tres se veían conmovidos al finalizar el espectáculo porque atraviesan un viaje emocional muy movilizante  al que arrastran al espectador, sin tregua, para recorrer de manera exhaustiva la vida de Alan y descubrir su historia trágica.

Clarisa, Alan y Samson son los tres personajes de esta pieza. Alan es un transexual adolescente, se viste como varón, habla como tal, pero está muy lejos económicamente de la posibilidad de operarse para cambiar de sexo. Clarisa es su madre, quien limpia casas y no puede lidiar con el hecho de que su hija se transforme en hijo. Samson es el perro, inteligentemente personificado por Víctor Labra.  En el papel principal, Raquel Ameri realiza un trabajo elogiable, con gran compromiso del cuerpo, y su voz nos habla en un grito permanente. Es un personaje en carne viva; víctima del bullying en la escuela y de la exclusión social, lucha como puede contra un entorno en el que no logra encontrar su lugar.

María Rosa Frega, como Clarisa, nos ofrece un trabajo destacable; es una actriz que desborda de talento y logra personificar muy adecuadamente a una madre dolida, enfrentada a una situación que se le va de las manos. Samson es un personaje misterioso, podemos deducir su identidad canina aunque su faceta humana nos conmueve. El vínculo entre Alan y su perro nos habla de la soledad de este personaje.

Estéticamente es una obra muy lograda; hace uso de las nuevas tecnologías, incluyendo una tablet que capta imágenes y unos cubos de colores que se desmontan. Estas imágenes ayudan a construir un relato virtual en paralelo a la narración. El valor del cuerpo desnudo resalta en esta puesta austera donde se dice mucho con poco. Es un relato explícito y brutal y predomina un tono enfático con alto volumen de voz por parte de Alan, cuya figura podría enriquecerse más si se desarrollaran matices en su modo de hablar.

En síntesis, una propuesta fuerte que nos interpela desde lo descarnado y nos revela un tema muy  necesario para pensar nuestra contemporaneidad. Diego Casado Rubio, tal como lo demostró en La mujer cama, no teme meterse con los temas más acuciantes de nuestro mundo. Milly Vázquez

Se dio hasta fin 2017
Teatro El Extranjero
Valentín Gómez 3378 – Cap.
(011) 4862-7400
elextranjeroteatro.com

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