MECENAZGO, entrevista a Juan Manuel Beati

El autor habla de su libro, legislación comparada, historia y estímulo para una ley nacional

Además de abogado, Juan Manuel Beati es un apasionado por la cultura. Producto de esa interesante amalgama es su desempeño desde fines de los noventa en distintos organismos vinculados a la cultura en la Ciudad de Buenos Aires. Este fructífero recorrido tuvo su culmen en el período 2016-2018, en que el doctor Beati fue Director Nacional de Mecenazgo del Ministerio de Cultura de la Nación. Paradójicamente, la pandemia que asoló al mundo hace unos pocos años le dio el tiempo necesario para plasmar en Mecenazgo: hacia una ley nacional su experiencia en el tema, los aspectos técnicos del proyecto de ley, y un didáctico resumen de la historia del mecenazgo desde sus orígenes ancestrales. 

Argentina es un país rico en muchos sentidos. Sin embargo, en el plano cultural se advierte una enorme desigualdad entre su capital, Buenos Aires, y gran parte del resto del país. Juan Manuel Beati, ¿en qué medida una ley de Mecenazgo a nivel nacional podría ayudar a paliar esta situación?

El problema de los desniveles en inversión cultural entre las ciudades que históricamente fueron sede del gobierno central, o ciudades particularmente importantes desde el punto de vista productivo, y el resto del país, así como los desniveles entre las capitales de provincia y las propias provincias, se da en todos los países ya que es inevitable. Esto sucede por las diferencias demográficas y el devenir histórico que genera una acumulación desigual del patrimonio cultural, en función de la forma en que los países se van poblando y desarrollando. Sin embargo, es posible realizar un intento por orientar la inversión de recursos hacia las provincias, aplicando una alícuota diferencial de estímulo, para que las empresas encuentren mayores beneficios a la hora de invertir en las regiones del país con menor infraestructura cultural.

Si recordamos que las leyes de mecenazgo consisten en promover el aporte privado hacia la actividad cultural, a través de la desgravación impositiva de una parte del importe aplicado a determinado proyecto, entonces es posible otorgar mayores desgravaciones cuando se trate de emprendimientos realizados en las provincias y más aún, cuando esos emprendimientos culturales se encuentran destinados a ser aprovechados por poblaciones económicamente vulnerables. Por esa razón, en nuestro proyecto de ley nacional, insertamos cláusulas específicas destinadas al logro de esos objetivos. 

Desde la promulgación en la Ciudad de Buenos Aires de la Ley 2264 de Mecenazgo, en 2006 (luego abrogada por la Ley 6026 de 2018), se han presentado alrededor de 9800 proyectos. Vista la relación entre el tiempo transcurrido y la cantidad de proyectos presentados, ¿considera que la ley tiene la difusión y el impacto que se espera entre los artistas?

Creo que es posible aspirar a un impacto mayor. No obstante, es importante destacar que, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, algunas disciplinas artísticas poseen programas de subsidio específicos. Tal el caso de Proteatro para el teatro, Prodanza para la danza y BaMúsica para la música; posteriormente se sumó BaMilonga, para las milongas. Además, también está el Fondo Metropolitano de las Artes y las Ciencias, que subsidia todas las disciplinas. En virtud de estas facilidades que brinda la Ciudad de Buenos Aires, muchos artistas prefieren manejarse con esos programas de subsidio que implican una financiación más directa, en el sentido de que la mera aprobación implica la obtención del beneficio, antes que en un programa que demande (una vez aprobado el proyecto) encontrar al patrocinador que financie la actividad.

La ventaja del mecenazgo es que permite la realización de proyectos de una escala superior, dado que los montos que maneja, que implican el aporte de las empresas, suelen ser muy superiores a los que se desembolsan en los programas de subsidio. Por esa razón, en algunos países como Chile y algunos de Europa, el mecenazgo se aplica sólo a proyectos de personas jurídicas de objeto cultural y no a personas humanas. Respondiendo a la pregunta podríamos decir que el impacto es importante, pero en la Ciudad de Buenos Aires la política que lo genera se encuentra expresada no sólo en el sistema de mecenazgo, sino también en otros programas que integran todas las áreas de financiamiento cultural que posee el Ministerio de Cultura.

De las doce leyes provinciales de mecenazgo, en un país con veinticuatro jurisdicciones, ocho no han podido aplicarse efectivamente. ¿Puede hablarse de una deuda interna con la cultura?

Podría hablarse de una deuda de algunos Estados provinciales con el espíritu de su propia legislación. Digo con el espíritu, porque en la mayoría de esos ocho casos, con ley pero sin aplicación, se ha incurrido en errores en la redacción que dejaron a las normas imposibilitadas de poder aplicarse. Dicho esto, no es posible cumplir con leyes así, por lo que el incumplimiento es más con el espíritu que motivó a los legisladores que con escritos legales imposibles. El cumplimiento de ese espíritu demanda que se proceda a abrogar dichas normas y se sancionen otras que sean viables. Entiendo que la deuda es con la calidad institucional, antes que económica, dado que las normas de imposible cumplimiento no pueden generar compromisos reales.

Además del aporte de otras leyes de mecenazgo de nuestro país, ¿podría citar ejemplos de otros casos parecidos en el exterior que darían valor agregado a una ley nacional?

La experiencia de la Ciudad de Buenos Aires, así como la muy reciente de San Juan, son el producto de una evolución en la que se tomaron en cuenta las virtudes y defectos de otras normas a través de la legislación comparada, por lo que no es fácil distinguir cláusulas de otros países que pudieran resultar enriquecedoras, ya que esas características ya han sido tenidas en cuenta al momento de elaborar las leyes mencionadas. Recordemos que las leyes de Chile, Brasil y Uruguay (1990, 1991 y 2005 respectivamente) son anteriores a las dos mejores leyes locales argentinas y que las existentes en Europa responden a historias, presupuestos y contextos distintos a los de los países latinoamericanos. No obstante, a nivel internacional, podríamos tomar el caso de Chile, por el que las personas humanas sólo pueden presentar proyectos cuando se trata de cuidado y restauración del patrimonio cultural y que coincidentemente con ese énfasis en lo patrimonial, el mecenazgo italiano también se enfoca en esa disciplina, que es la base de la identidad cultural de un pueblo y que además es la única rama de la cultura que no puede insertarse en el mercado cultural. 

Juan Manuel Beati, en su libro ha hecho un valioso hincapié en una concepción de cultura que se orienta a fortalecer la comunidad atento al respeto a la libertad, pero sin desmerecer nuestras tradiciones, valores ancestrales y nuestra rica herencia hispanoamericana. ¿Cómo se podría pensar en un equilibrio sano en la selección de los proyectos para mecenazgo?

Creo que Occidente es la región que más ha respetado la libertad de las personas. Los grandes desaciertos de nuestra historia no invalidan el don divino de la libertad que como dogma asume el cristianismo, las normas de Isabel La Católica que prohibieron expresamente la esclavitud en los reinos españoles de América, la Revolución Francesa que encendió la llama del liberalismo político, las primeras experiencias democráticas tras las independencias de las repúblicas nacientes en el nuevo continente que tomaron las ideas de la mentada revolución, etcétera.

Podemos afirmar con bastante precisión, que la libertad va en línea con nuestros valores ancestrales, tradiciones y la herencia hispanoamericana, siempre teniendo en cuenta el contexto histórico, político y social que ha ido evolucionando en el transcurso de los siglos. Lo dicho hace que la reivindicación de nuestro patrimonio resulte ser una buena base en la cual hacer pie.

En cuanto al resto de las disciplinas artísticas, es muy importante que todo proyecto aprobado para su financiamiento cumpla con dos aspectos básicos. El primero es que produzca un beneficio para la sociedad, a través de un impacto previsible; el segundo es que pueda advertirse calidad en la propuesta artística, ya sea en la realización que se pretenda producir o en la capacidad técnica de sus realizadores. En síntesis, promoción de valores propios de nuestra cultura, beneficio para la comunidad y calidad artística es un excelente trípode en el cual sustentar una buena evaluación.

El libro fue publicado por Eudeba, la prestigiosa editorial de la Universidad de Buenos Aires. ¿Cómo se generó el interés de la editorial en este tipo de trabajos y cómo es el proceso de selección?

Eudeba es una editorial prestigiosa, y lo es por la rigurosidad con la que evalúa sus publicaciones. En mayo de 2021 tomé contacto con su gerente, Luis Quevedo, y le comenté que durante la pandemia me había hecho espacio para escribir el libro. Luis conocía mis antecedentes en la materia y como hombre muy vinculado a las políticas culturales, le interesó. Le envié el manuscrito, y así empezó la historia. Primero fue aprobado por el comité editorial y luego enviado a referato, que se da con profesionales de la universidad en un sistema de “doble ciego”, es decir: los profesionales no saben quién escribió el libro, y el autor desconoce a sus evaluadores. Afortunadamente el libro volvió con un informe positivo, por lo que a mediados de 2022 firmamos el contrato y se inició el trabajo de edición. Finalmente, el libro llegó a mis manos y se distribuyó a todas las librerías en julio de 2023, por lo que se trata de una publicación bastante reciente.  

Por último, y teniendo en cuenta los recambios institucionales que se avecinan, ¿qué desafíos puede vislumbrar para la tan esperada promulgación de una ley de mecenazgo a nivel nacional?

Todavía es muy pronto para aventurar una predicción al respecto. Ha habido un manifiesto interés del productor Leonardo Cifelli, recientemente anunciado como nuevo Secretario de Cultura de la Nación, en trabajar para la sanción de una ley de mecenazgo nacional. Así lo ha manifestado en una plataforma de cinco puntos que le interesa desarrollar en su futura gestión y que recientemente fue comunicada en algunos medios. Esto resulta auspicioso, pero es prudente esperar a que haya avances concretos. En cuanto al principal desafío de este tipo de leyes, los legisladores y funcionarios deben comprender que conviene basarse en la experiencia, dado que pequeños defectos en la redacción o en la técnica legislativa pueden acarrear grandes trastornos en la puesta en vigencia de la ley. Justamente para eso me he tomado el trabajo de escribir el libro “Mecenazgo, hacia una Ley Nacional” y ponerlo a disposición de todos.

Mecenazgo: hacia una ley nacional
Juan Manuel Beati
Eudeba 2023
352 págs.
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