MARCOS MONTES, un artista polifacético

Entrevista exclusiva con el actor, músico e intérprete con motivo del estreno de "Bela Vamp"

No nos sorprende que el sólo anuncio de  dos nombres, Alfredo Arias y Marcos Montes, haya despertado tanto interés en  los teatrófilos porteños  que siguen de cerca la labor de  un  creativo hombre de dos mundos y un grupo de almas gemelas que comparten sus quijotescas  andanzas en  uno y en otro lado del océano. No por nada, desde el estreno de Bela Vamp, la más reciente  aventura porteña  de Arias,  brilla  un  ansiado cartelito: “Localidades Agotadas”. Hablamos con Marcos Montes.

Si bien sos un referente generacional y tuve la experiencia de verte en calidad de actor en teatro, cine y TV  así como también de músico, en esta ocasión me gustaría limitarme a Bela Vamp y tu asociación con Alfredo  Arias. Recuerdo  haber sido partícipe  de varios proyectos  en Buenos Aires (Tatuaje, Divino amore, Tres Tangos, Cinelandia, Happyland, etcétera) y trabajos realizados en el exterior).  ¿Cómo se produjo el encuentro actor y director?¿Cómo sigue esta historia?

Quien me propuso, en ese momento, integrar las huestes de Alfredo Arias en París fue el dramaturgo Gonzalo Demaría,  actual director del teatro Nacional Cervantes. Fue en 2009 para hacer dos obras a la vez, allá en Francia: Trois tangos y Tatouage. Desde entonces, con interrupciones, hemos hecho juntos ocho obras y algunos eventos especiales, como la apertura musical del festival Un aller simple pour Buenos Aires, en Cherbourg, en 2016, donde toqué la música de Yupanqui. En esta ocasión, luego del suceso de Happyland y a modo de salir del encierro de la pandemia, me propuso, con mucho tiempo, armar un espectáculo sobre Bela Lugosi, una figura que siempre lo fascinó.

Estás interpretando a un personaje desdoblado: Bela Lugosi y su creación, que en cierto modo contribuyó a la decadencia del actor. Drácula ha sido interpretado por decenas de actores desde él  hasta  Frank Langella, pasando por Leslie Nielsen en tono de humor.  Antes que Marcos Montes, supongo que el único que representó a  Bela Lugosi  fue Martin Landau en el  film de Tim Burton sobre Ed Wood (considerado el peor director  de la historia del cine). ¿Has tomado a alguno  como modelo o has partido desde cero  para  realizar tu creación?  

Si bien el cine me gusta, no soy un cinéfilo. Es una pena no serlo, sé que pierdo mucho, pero así son las cosas; y mis intereses son demasiado diversificados como para pasar tanto tiempo frente a las pantallas. Esto va como justificación de que no he tomado a Martin Landau, ni siquiera a Bela Lugosi, prácticamente, como modelo, sino que me he basado en lo que le pasa “al Bela Lugosi del libro de Alfredo”, es decir a la creación de Arias. Ese es mi punto de partida, esa ficción, y no la persona que vivió con ese nombre su existencia real.

¿Has calculado la cantidad de personalidades que después de alcanzar  la cumbre  se precipitaron al  abismo, como Judy Garland, Maria Callas, Montgomery Clift, Whitney Houston, Philip Seymour Hoffman…?

Si la hubiera calculado… ¿me habría dedicado a esto? ¿Los pianistas piensan en la cantidad de pianistas que murieron paupérrimos? ¿Lo piensan antes de decir “estudiaré piano”? Me habría dedicado igual, sí… Cumbre y abismo conviven en cualquier persona que se anime a dar sus pasos. Solo desconocen esos extremos quienes prefieren no moverse y conservar sus temores, que de alguna manera los tranquilizan y justifican. A todos esos que nombraste… ¿quién les quita lo bailado? Sólo espero que no hayan sufrido demasiado en su fuero más íntimo los momentos malos. Pero una cosa tampoco es necesariamente partenaire de la otra.

Recurro a tu faceta lingüística, ¿cómo influyó en vos al preparar  este personaje  el acento húngaro  de Bela Lugosi? Muchos actores y actrices  famosos de Hollywood conservaron el acento de sus lenguas maternas adaptándolos al personaje. Siendo el húngaro una lengua ugrofinesa aglutinante, sin relación aparente con la mayoría de las lenguas, con abundancia de esdrújulas ¿crees que el aislamiento lingüístico  puede haber influido en encerrar al personaje expatriado  aún más en su propio mundo?

Sí, soy un convencido de que el aislamiento lingüístico es muy hiriente para quien sea en el momento que sea. Y determinante. Así parece haberlo demostrado la carrera de Bela, y lo afirmamos en el espectáculo. Respecto del acento que mi personaje tiene en Bela Vamp… no, no está inspirado en el acento real que los húngaros usan al hablar español. Fue una mezcla de recuerdos y sonidos de mi infancia, de personas de Europa del este que venían a mi casa de Adrogué, poseedores de algún oficio. Mi madre, muy observadora, luego explicaba por qué pronunciaban así tal o cual letra. Y con esos ejemplos en mi corazón, fui armando este Bela muy personal.

¿Qué papel cumple en la obra Dorothy Couch? ¿Es un personaje inventado? ¿Es coincidencia que su  apellido remede precisamente el psychoanalitical coach freudiano?

¡Es que nada está librado al azar! Ja, ja… Dorothy es la analista a la que recurre Bela para suicidarse (en Bela Vamp). Claro que es un personaje inventado, y ella tiene sus propias ambiciones, tiene un plan.

Marcos Montes, ¿has cambiado como persona al haberte internado en Bela Vamp?

¡El teatro es una dicha! Los ensayos, la sala, un nuevo camarín, nuevos compañeros, nuevos acentos, ensayar todas las tardes de enero con treinta y siete grados de temperatura a veces, ir en bicicleta hasta la zona del Abasto, un boliche bastante sucio donde almorzamos empanadas fritas que eran una delicia… ¿cómo no voy a cambiar? ¿Cómo no voy a haberme expandido un poco, haber oteado en otras personalidades, otras experiencias, otras sensibilidades? He tenido que buscar cada proyector y cada luz como un náufrago que busca sus estrellas, porque la puesta de Alfredo puntúa con luces la acción dramática muy claramente. Cada nueva obra, con las exigencias de su funcionamiento y las del personaje, requieren que nos flexibilicemos, que aceptemos, que averigüemos más de la vida.

Te conocí cuando cursabas la carrera de Dramaturgia en lo que hoy es el Departamento de Artes Dramáticas de la UNA, pero entre tus múltiples facetas, jamás  tuve oportunidad de ver ninguna obra  que lleve tu firma ¿podrías llenar esta carencia mía o remitirme a alguna fuente?

Ni una cosa ni la otra. He escrito teatro, y lo he guardado. Tres piezas, creo. No son buenas. Tuve compañeros que sin mayor esfuerzo sacaban obra tras obra, personajes increíbles. Esa facilidad no me fue dada. La escritura me sale mejor en otros géneros.

En marzo inicias tu tercera temporada de El hombre de acero, ¿cómo es la tarea de hacer dos unipersonales tan desgastantes en una misma semana?

Con Carlitos Portaluppi y Guillermo Ghio hemos llegado a hacer cuatro obras por semana y, a la vez, Carlitos y yo hacíamos cinco funciones de La señorita de Tacna, en el Maipo. Norma Aleandro nos contaba que, en su juventud, las compañías llevaban de gira un repertorio de catorce o quince piezas aunque, es lógico, actuaban con apuntador en la concha del escenario. Los tiempos han cambiado, y yo tengo veinte años más que en aquella época. Veremos cómo sale todo…

Lunes a las 20
Teatro El Extranjero
Valentín Gómez 3378 – Cap.
(11) 3980-1147

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