LA NOCHE SE ESTÁ MURIENDO, pura emoción

García Lorca, Margarita Xirgu, y un conmovedor diálogo en la obra de Martín Ortiz

La noche se está muriendoActúan: Mario Petrosini, Lorena Szekely – Escenografía y vestuario: Jorgelina Herrero Pons –  Iluminación: Eduardo Safigueroa – Sonido: Hernán Fernández – Dramaturgia: Martín Ortiz – Dirección: Jorgelina Herrero Pons y Martín Ortiz

Federico García Lorca había sido ingratamente muerto nueve años antes. Pero al finalizar la función de estreno en Buenos Aires de La casa de Bernarda Alba, Margarita Xirgu mantiene, en su camarín, una conversación con el genial granadino. Vestido de impecable traje e infaltables moño, echarpe blanco y sobretodo. Federico (Mario Petrosini) visita a su entrañable amiga Margarita (Lorena Szekely). Tan inusitada reunión se va convirtiendo en una sentida charla entre ambos, con brindis, baile y dramatización incluidos. La noche aún vive, y escritor y actriz rememoran lo mejor de sus vidas.

La noche se está muriendo, con autoría de Martín Ortiz, trata de un encuentro de corazones. El de Federico, entre la resignación por el inevitable devenir político de su tierra y su cariño a la Argentina. El de Margarita, desgarrado por sus amores y su devoción total por un Federico que ha vuelto solo por un rato. Además de La casa de Bernarda Alba, el encuentro entre ellos contiene referencias a las obras cumbre de Federico, como por ejemplo Bodas de sangre y Yerma, o Doña Rosita la soltera.

Federico y Margarita abrevan, de tanto en tanto, en el cotilleo que involucra a nombres como Jorge Luis Borges, las hermanas (Silvina y Victoria) Ocampo, a la rivalidad de Margarita con Lola Membrives, o hacen guiños sobre la incipiente pareja de la entonces actriz Eva Duarte y el coronel Juan Perón. Federico y Margarita también conversan sobre el franquismo; sobre el devenir de su tierra natal; sobre el peligro de que las obras teatrales de Federico se terminen convirtiendo en clásicos representados hasta el hartazgo en todas partes, en todas las épocas y por toda clase de actores.

Szeleky y Petrosini hacen una labor extraordinaria: la simbiosis entre ellos es impactante, y el espectador puede hasta creer que García Lorca ha vuelto, aunque sea por una hora, a esta vida. El dramaturgo adopta un tono paternal al pedirle a Margarita que no regrese a España, y no falta el humor irónico respecto sobre lo que podría sucederle si lo hiciera. Por momentos se trama un play within the play, donde García Lorca “dirige” a Xirgu.

Desde el minuto cero de la obra hasta el final, la emoción es una constante. La atmósfera de un camarín de época, con el escenario, paradójicamente, en bambalinas (como si uno estuviera viendo un tapiz del revés) transporta al público a aquellos tiempos de un Buenos Aires dorado, en que la Avenida de Mayo rebalsaba de vida y la inmigración daba frutos en todos los planos. La noche, finalmente, termina muriendo, y con esta los sueños de los dos protagonistas, cuyos rostros inmortalizados en una foto miran con nostalgia al público. Viviana Aubele

Sábados a las 20
Teatro El Crisol
Malabia 611 – Cap.
Entradas por Alternativa

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