JACINTO + SANGUINETTI + SEHINKMAN, alternancias jazzísticas

Tres propuestas musicales en un mismo escenario

Con un formato inusual pero atractivo, que seguramente tuvo la ventaja de sumar públicos y abaratar costos de producción, se inició la tercera temporada del ciclo Sesiones, con tres tecladistas que son al mismo tiempo referentes en la escena de la música instrumental de Buenos Aires. Y dudamos si poner o no la palabra jazz en la frase anterior, porque lo cierto es que los límites de este género, incluso siendo amplios, no siempre alcanzan para definir con claridad la naturaleza de una propuesta como la que nos ocupa. La lógica del concierto fue alternar las tres formaciones protagonistas, que tocaron en total cinco piezas cada una, dos en su primera aparición, dos en una segunda entrada, más un bis final.

El encargado de abrir la noche fue Hernán Jacinto, acompañado en bajo por Andrés Pellican y en batería por Pablo González. Hemos hablado en otras ocasiones de Jacinto, un músico particularmente talentoso, inquieto y además muy versátil, que en nuestra opinión encuentra lo mejor de sus potencialidades en la improvisación pianística. En este caso, sin embargo, su propuesta fue eminentemente electrónica, tanto desde los teclados como en la percusión, en una exploración que también coqueteó con el free jazz. El sonido del set fue al comienzo algo agresivo, en particular en los graves, aunque por suerte se fue corrigiendo luego, lo que permitió disfrutar mejor de la propuesta. El desempeño de los tres músicos fue adecuado, aunque lo mejor surgió cuando Jacinto se dedicó con exclusividad al piano, ya en la última parte.

Marco Sanguinetti se presentó con su particular cuarteto, que completan la cellista Violeta GarcíaMigma en bandeja de vinilos y Tomás Babjaczuk en batería. Este es el caso en el cual más dudamos a la hora de aplicar la categoría jazz, para referirnos a lo que escuchamos. La música de Sanguinetti, que encuadra mejor si se la describe como música instrumental contemporánea, presenta una arquitectura y una tímbrica complejas, al mismo tiempo que fascinantes. La incorporación del violoncello y las creativas texturas aportadas por Migma, quien realmente toca música con sus bandejas, se combinan con una percusión que lejos de limitarse a marcar un ritmo aporta muchísimo al climax de las obras, y con el por momentos obsesivo piano de Sanguinetti, quien además se da el lujo de incorporar a su set un armonio y un lúdico patito de goma. Realmente se trata de una propuesta original y fuertemente creativa.

Finalmente completó la tríada el cuarteto Pájaro de fuego, que integran Esteban Sehinkman en los teclados, junto al guitarrista Lucio Balduini, Matías Méndez en bajo y Daniel Pipi Piazzolla en batería. Esta formación supone la confluencia de estilos bastante diversos, que sin embargo dan como resultado un todo instrumental muy bien cohesionado, donde se luce particularmente la guitarra de Balduini en elegante contrapunto con el teclado, y por supuesto también la percusión aportada por Piazzolla.

En resumidas cuentas, en un escenario repleto de instrumentos y vestido con una atractiva puesta de luces, los tres grupos intercalaron sus actuaciones en un concierto dinámico, con propuestas acústica y musicalmente diferentes -pero al mismo tiempo complementarias-, de buen nivel en cada uno de los estilos abordados. Eso sí, nos quedamos esperando un tema final donde los músicos se cruzaran en una jam de improvisación que seguramente hubiese dado resultados imprevisibles aunque igualmente creativos. En cuanto a la sala Caras y Caretas, es un escenario de lo más adecuado para este tipo de espectáculos, de manera que esperamos que la propuesta se constituya en un ciclo permanente. Germán A. Serain

Fue el 2 de marzo de 2018
Sala Caras y Caretas
Sarmiento 2037 – Cap.

Publicado en:

Deja una respuesta