DON GIOVANNI, el hombre insatisfecho

Último título de Juventus Lyrica previo a la celebración de las bodas de plata de la compañía

Don Giovanni – Intérpretes: Alejo Alvarez Castillo, Juan Salvador Trupia, Johanna Padula, Eugenia Coronel Bugnon, Rodrigo Olmedo, Sol Risé, Antony Fagúndez, Mario De Salvo – Coro y Orq.: Juventus Lyrica – Dirección de coro: Pablo Manzanelli – Escenografía e Iluminación: Gonzalo Córdova – Dirección musical: André Dos Santos Puesta en escena: María Jaunarena 

Lorenzo Da Ponte escribió el libreto para el Don Giovanni (ossia Il dissoluto punito) de Mozart  en 1787, basado en El burlador de Sevilla y el convidado de piedra de Tirso de Molina (1630). Ese mismo año Giovanni Bertati había hecho lo propio para una ópera de Giuseppe Gazzaniga: Don Giovanni Tenorio. Pero hay muchas otras óperas basadas en este mismo tema. Una de las más antiguas que se conocen fue L’empio punito, de Alessandro Melani, con libreto de G.F. Apolloni, que data de 1669. Todas ellas quedaron opacadas, con el tiempo, por la genial creación mozartiana. Pero lo que nos interesa destacar es la amplia extensión del mito, profundamente arraigado en nuestra identidad cultural.

El personaje puede ser rastreado lejos. Aparece en Molière (Dom Juan ou le festin de pierre, 1665), en Antonio de Zamora (No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, 1713), en Aleksandr Pushkin (El convidado de piedra, 1830); en el Lovelace de Samuel Richardson (1748); en el vizconde de Valmont de Choderlos de Laclos (Las amistades peligrosas, 1782), está en Lord Byron (Don Juan, 1819-1824), en José de Espronceda (El estudiante de Salamanca, 1840), en José Zorrilla (Don Juan Tenorio, 1844) y en muchos más. Hay referencias tan lejanas como El infamador de Juan de la Cueva (1581). Y se arguye la existencia de un referente real, que según algunos podría haber sido un tal Miguel Mañara, gran pecador de la Sevilla del siglo XVII,​ o bien el madrileño Jacobo de Grattis (1517-1619), mejor conocido como el Caballero de Gracia.

A pesar de que la lista precedente abunde sobre el pasado, el personaje de Don Juan tiene una enorme actualidad. En alguna medida todos somos Don Juan. No por lo burlador, ni por lo libertino, sino por lo insatisfecho. Don Giovanni es hermano de Fausto en la angustia que le plantea su incompletud: uno sufre por su falta de saber, el otro por no poder ser amo y señor de todos los placeres. Dos formas de conocimiento, finalmente. Los dos son versiones románticas de Mick Jagger meneando sus caderas y cantando I can’t get no satisfaction. Y ese es el dilema del hombre moderno, ese que corre detrás de un tiempo que siempre será escaso, siempre llevando a cuestas la idea de que nada ha de ser suficiente.

Ya en el inicio mismo de la ópera de Mozart y Da Ponte, Leporello se queja porque también él desea ser un caballero con poder, y no un criado. Un inicio complicado de llevar a escena, porque al minuto de comenzada la acción ya tenemos una violación y un asesinato. Menuda comedia. El tono que cada réggisseur decida darle a estos primeros minutos de la obra son decisivos para marcar el contrato de lectura con el público. En este caso, de no haber sido por la trágica muerte de su padre, podría decirse que Donna Anna no se afligía demasiado ante la irrupción del libertino Don Juan en sus aposentos. También ella parece desear algo que no tiene, lo cual justificaría que reciba al libertino al confundirlo con su pretendiente, pero que no se decida a darle el sí al pobre de Don Ottavio, otro insatisfecho.

De la engañada Donna Elvira no podemos decir mucho: está tan asustada ante la idea de quedarse sola que aparece dispuesta a tolerar cualquier relación tóxica, y cuando se da cuenta de que ni siquiera allí tiene posibilidad decide meterse a monja. Solo que, a diferencia de la Margarita de Goethe no es capaz de redimir a su pecaminoso amante. Como se ve, Don Juan no es el único que tiene problemas. A Zerlina cualquier colectivo la deja cerca, como se dice en el barrio. Y el ingenuo de Masetto se da cuenta, pero igual se queda con ella. Todos insatisfechos, todos con la sensación de que siempre falta algo más. Inclusive el propio Mozart, que después de una clausura genial, musical y dramáticamente, con Don Giovanni siendo condenado a los infiernos, siente que le falta algo y añade un segundo final, con una moraleja puritana muy del gusto de la época.

Con este título Juventus Lyrica cierra su temporada 2023 y comienza los preparativos para celebrar sus bodas de plata en 2024. La evaluación del espectáculo es positiva, como siempre: las puestas operísticas de la compañía nunca defraudan. El elenco de la función a la que asistimos fue de lo más competente. Destacamos el Don Giovanni de Alejo Alvarez Castillo, el Leporello de Juan Salvador Trupia, la Donna Elvira de Johanna Padula y la Donna Anna de Eugenia Coronel Bugnon, así como el Commendatore de Mario De Salvo, un rol breve pero determinante del éxito dramático del final de la obra. Coro y orquesta sonaron sólidos y musicalmente resolutivos, con las respectivas direcciones de Pablo Manzanelli y André Dos Santos. En tanto, la puesta de María Jaunarena para esta renovada versión de un clásico de todos los tiempos, no dejó lugar a dudas a la hora de los aplausos. Germán A. Serain

Fue el 8 de octubre de 2023 
Teatro Avenida
Avenida de Mayo 1222 – Cap.
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