DON CARLO, teatralidad imponente

Notable desempeño de Fabián Veloz y la Orquesta Estable en colosal puesta de Eugenio Zanetti

La grandeza del palacio, reflejada en una imponente escenografía, que muestra la decadencia en sus columnas cuyas bases se deshacen, es la primera imagen de la magnífica puesta en escena pergeñada por Eugenio Zanetti. Es admirable el universo a donde nos traslada el régisseur, con profusión de detalles y aprovechamiento de nuevas tecnologías en proyecciones, utilería e iluminación, combinadas sabiamente con los diseños de realización clásica, incluyendo la reaparición del colosal Cristo que se utilizó a principios de 2012 para La forza del destino. Es notable también el riquísimo vestuario, acorde a la época y realizado exquisitamente, en una producción al nivel de los mejores teatros del mundo, como corresponde al Colón.

Si bien el elenco de la función inicial fue casi siempre deleitable, a pesar de una general carencia de dramatismo histriónico en una ópera que precisa transmitirlo, hay trabajos vocales y actorales, como el de nuestro Fabián Veloz, que merecen destacarse y aplaudirse –de hecho fue el más ovacionado- pues demuestran que tenemos valores competitivos o superiores a muchos cantantes extranjeros. También lo demostraron el bajo Lucas Debevec Mayer en su papel de monje y Rocío Giordano en un encantador Tebaldo. En papeles menores, Iván Maier y Darío Leoncini estuvieron a su altura, y la voz de Marisú Pavón sonó celestial.

En cuanto a los visitantes, fue Alexander Vinogradov, como Felipe II, quien impactó con su potencia en la cuerda baja, aun algo inexpresivo. José Bros fue mejorando el volumen del personaje protagónico durante la representación y Alexei Tanovitski pareció indolente. Tamar Iveri y Béatrice Uria Monzón –Isabel de Valois y Princesa Éboli- tuvieron momentos de brillo, pero fueron oscilantes en su desempeño actoral y lírico.

Mención aparte merecen el siempre fantástico y subyugante Coro Estable dirigido por Miguel Martínez y la Orquesta Estable que, con la precisa batuta de Ira Levin, brilló aportando la tragedia y el lirismo indicados por Giuseppe Verdi, con la debida emoción. Martin Wullich

Fue el 20 de septiembre de 2015
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
(011) 4378-7109

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