DIANA MARÍA, amplitud vocal

El show del Claridge incluyó variedad de estilos

Diana María encanta con su voz, su sentimiento, su carisma, su mirada. Su show en el bar histórico del Claridge Hotel comienza, justamente, con A mi manera, haciendo sentir al público su personal modo de cantar. Continúa con un meddley de Charles Aznavour y se percibe que La bohemia, Venecia sin ti y Todos los rostros del amor adquieren otra presencia. Ella pone su sello propio sin apartarse de los lineamientos del compositor francés.

Luego anuncia Ahora canto el tango que ella misma hizo, como para avisarnos que incorpora el ritmo rioplatense a su repertorio. Y lo hace también con composiciones de Piazzolla y Ferrer como Chiquilín de bachín, o el sublime Oblivion, también con algo de Gardel, mientras cuenta anécdotas de su variada trayectoria por el mundo. En ese periplo le dedica un rato a Italia, con temas de Domenico Modugno o Sergio Endrigo. Antes de los clásicos, Andrew Lloyd Weber tiene su lugar, cuando Diana María entona Memory del musical “Cats”.

Repentina y generosamente presenta al sopranista Ghio Nannini para encarar a dúo, con la dulzura que marca la partitura dedicada a la Virgen, el clásico Ave María de Franz Schubert. Las voces trabajan separadamente primero, para unirse después en un arreglo que permite el lucimiento de ambos cantantes. El particular tono de Nannini se amalgama atractivamente con el registro de Diana María, subyugando con sentimiento  al espectador.

Una noche más transcurre en el cálido reducto del histórico bar del Claridge Hotel, trasladándonos a épocas y geografías indefinidas, donde la música es siempre protagonista. Martin Wullich

Fue el 13 de mayo de 2010
Piano Bar del Hotel Claridge
Tucumán 535 – Cap.
(011) 4314-2020

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