BONA-FRESU-DOMÍNGUEZ, par perfecto

Tres grandes artistas de jazz en dos recitales consecutivos

Bona-Fresu-Domínguez: tres de un par perfecto. El título del legendario disco de King Crimson parece venir como anillo al dedo para describir la curiosa conjunción que tuvo lugar en el Teatro Coliseo hacia fin de septiembre, con tres notables músicos aunando un par de presentaciones para dos ciclos distintos, por un lado Italia XXI y por otro la fecha inicial del ciclo JazzNights, que este año también presentará a Branford Marsalis y el trío de Victor Wooten. Pero vayamos por partes.

Inicialmente se había previsto que el dúo integrado por el trompetista italiano Paolo Fresu y el pianista español Chano Domínguez debía presentarse en la noche del 25, dos días antes de que lo hiciera el bajista africano Richard Bona. Sin embargo, la posterior coincidencia del primero de estos espectáculos con el paro nacional de actividades decretado para la misma fecha, obligó a una reprogramación de última hora. Así fue como ambos recitales quedaron concentrados en una misma noche, uno detrás del otro.

El primero en tocar fue el virtuoso bajista oriundo de Camerún, quien ya había visitado nuestro país anteriormente, pero que en este caso llegó con una formación más cercana al jazz eléctrico, con claras influencias de Jaco Pastorius o de Joe Zawinul, aunque es preciso decir que esto no fue obstáculo para que sobre el escenario quedara puesta en juego una impronta absolutamente personal. De hecho nos parece injusto presentar a Richard Bona bajo el rótulo de bajista, pues en realidad se trata de un artista que excede largamente la ejecución virtuosa de su instrumento. Por empezar, Bona no hace alarde de su capacidad como instrumentista, sino que comparte el escenario a la par con su banda, integrada por Tatum Greenblatt en trompeta, Etienne Stadwijk en teclados, Adam Stoler en guitarra y Ludwig Afonso en batería.

Pero además Bona tiene una capacidad de comunicación inigualable con su público, y un sentido del humor extraordinario. Y si todo eso fuese poco, es asimismo un cantante extraordinario, pero no sólo por sus cualidades vocales sino por su capacidad para transmitir cosas incluso cantando en un cálido idioma que -podemos darlo por seguro- la gran mayoría de su público en Buenos Aires no comprende. En una reciente entrevista Bona aseguraba: “Vengo de un lugar donde la música cuenta historias. Ese es mi origen y es donde todavía vivo. Incluso cuando las personas no entienden mi idioma pueden sentir lo que está sucediendo. Los sonidos de las palabras y la música cuentan la historia, y las historias de la gente siempre hablan de lo mismo: trabajo, amor, lucha o felicidad”. Como parte de su show, Bona también incluyó momentos de canto a capella, haciendo un muy ingenioso uso de un sistema de loops. Fue una fiesta.

Luego de un intervalo no demasiado extenso tuvo lugar la segunda cita de la noche: el dúo integrado por Paolo Fresu y Chano Domínguez ofreció un recital exquisito, que más allá de la promesa del color mediterráneo planteada desde la promoción del encuentro, estuvo pleno de delicadezas que no transitaron tanto por las raíces flamencas del pianista, sino por las interesantes exploraciones que ambos intérpretes hicieron combinando diferentes recursos electrónicos sobre la base acústica de sus instrumentos.

Lamentablemente esta presentación tuvo una asistencia de público bastante acotada, suponemos que en parte como consecuencia del imprevisto cambio de fecha y también por lo tardío de la convocatoria. Hay que decir que los propios músicos confesaron estar cansados y con muy pocas horas de sueño, y eso habrá podido notarlo el espectador atento, a pesar de lo cual la presentación fue de todos modos imperdible, y permitió disfrutar del arte de dos verdaderos maestros de la música contemporánea. Germán A. Serain

Fue el 27 de septiembre de 2018
Teatro Coliseo
M. T. de Alvear 1125 – Cap.
(011) 4816-3789
teatrocoliseo.org.ar

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