AVI AVITAL Y ORQUESTA L’ARTE DEL MONDO, buena cosecha

El mandolinista israelí deslumbró junto a la agrupación de Werner Ehrhardt

Cinco años después de su presentación en el Centro Experimental de la UNSAM, el mandolinista israelí Avi Avital volvió a Buenos Aires, esta vez acompañado por la Orquesta L’arte del mondo, una orquesta de cámara fundada y dirigida por el violinista alemán Werner Ehrhardt. En un concierto casi íntimo, tanto Avital como Ehrhardt y sus músicos desplegaron virtuosismo y madurez.

El concierto comenzó casi tímidamente con L’arte del mondo ejecutando Sinfonía en La mayor de Giovanni Sammartini y siguió, ya con Avital en el escenario, con el Concierto RV 93 en re mayor para mandolina y orquesta de Antonio Vivaldi. Completando la primera parte, se escuchó el Concerto grosso No. 5 en re mayor op. 6 de Evaristo Dall’Abaco, y luego, con arreglo para mandolina del propio Avital, el Concierto para violín, cuerdas y bajo continuo en la menor BWV1041. Cuatro bellísimas piezas perfectamente elegidas y mejor ejecutadas.

L’arte del mondo abrió la segunda parte con la Sinfonía No. 10 para cuerdas en si menor de Félix Mendelssohn, una pieza de carácter menos festivo que las anteriores y en un solo movimiento. Llegó el turno de Avital para desplegar todo su carisma como solista y de terminar de cautivar a la audiencia, con la Partita para violín en re menor (Chacona) de Bach.

El toque folklórico fue con las Danzas rumanas BB 68 de Béla Bartók, una preciosa obra cuyo arreglo para mandolina, también de Avital, deleitó al público. Como final se escuchó la Danza española de Manuel de Falla, también con arreglo del mandolinista nacido hace cuatro décadas en Beerseba, al sur de Israel.

Hace un par de milenios, hacia el norte de la ciudad natal de Avital, en las bodas de Caná, el maestresala elogió al novio por haber dejado el mejor vino para el final de fiesta. Ciertamente, Avi Avital y la agrupación dirigida por Werner Ehrhardt sirvieron al público porteño vino del bueno y dejaron vino del mejor para el cierre.

Los tímidos aplausos del inicio se tornaron enérgicos hacia el final; fue una amalgama estupenda entre las ocho cuerdas y las obras elegidas, algo que resultó muy agradable. Es justo aseverar que Avi Avital, por derecho propio, es un merecido embajador de la mandolina. Viviana Aubele

Fue el 22 de agosto de 2019
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