ANGELA GHEORGHIU Y ROBERTO ALAGNA, alicaídos

Salvo algunos momentos, el recital lírico brindado por los famosos cantantes fue mustio y de inesperado final

Los proverbios nacen por algo, y aquel de “hazte la fama y échate a dormir” parece aplicar perfectamente al caso de la pareja conformada -artísticamente y en la vida- por Angela Gheorghiu y Roberto Alagna. Una sala de público expectante y pletórico esperó  a los cantantes en su debut en la Argentina. Fue la primera función del Abono Bicentenario que, al igual que el año pasado, promete ser de gran calidad artística y con visitas de primer nivel.

Los que hemos escuchado a Gheorghiu en otros auditorios del mundo, bien sabemos que no tiene una voz de gran caudal e indudablemente el Teatro Colón le quedó grande. Su comienzo fue frío , sobre todo en las arias de Adriana Lecouvreur. En la segunda parte tuvo otra entrega y su voz comenzó a escucharse mejor, hasta alcanzar su punto máximo en la bella “¡Ebben! Ne andrò lontana” de “La Wally” de Alfredo Catalani.  Alagna fue un cantante seguro y preciso que, sin embargo, también tuvo momentos flojos. A  pesar de su prestigio y renombre internacional, su emisión no fue de las mejores, y hacia el final se percibía claramente su cansancio vocal. Es visible que ambos tienen experiencia, juegan muy  bien las escenas, son simpáticos e histriónicos y asi lo demostraron en varios dúos de amor, pero la expectativa en lo vocal era mayor.

Lo mejor de la noche fue el trabajo del joven director Ramón Tebar, actual Director Musical de la Florida Grand Opera, quien supo extraer lo mejor de la Orquesta Estable del Teatro Colón. Dúctil, preciso y sumamente expresivo , dirigió  con sabia y delicada  pasión, a tal punto que fue un placer ver su desempeño en el podio. Asi lo demostró en los Preludios de Cilea y Puccini y en  el Intermezzo de “L’amico Fritz” de Mascagni.  Tanto Alagna como Gheorghiu contaron con el apoyo de su profesionalismo y seguridad en todo momento.

Pero la sorpresa del recital de Angela Gheorghiu y Roberto Alagna llegó en el final. Un entredicho de Alagna con el Teatro, no muy bien explicado por el tenor en escena, dejó a todos los asistentes  sin la parte más interesante, simpática y esperada de los recitales líricos: los bises. Aunque el mismísimo director del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, dio libertad para que entregaran lo que quisieran -se escucha claramente su autorización en el video- Alagna solamente cantó el bolero “Historia de un amor”, insólita elección a la que se sumó Gheorghiu improvisando. Los asistentes merecíamos un poco más. Martín Leopoldo Díaz

Fue el miércoles 11 de abril de 2012
Teatro Colón
Libertad 651 – Cap.
www.teatrocolon.org.ar

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