EL CASCANUECES, cuando los sueños bailan

En una puesta lúdica y emotiva, el clásico renace para tocar el corazón de nuevas generaciones

El Cascanueces (ballet) – Guion y Adaptación: Juan Lavanga – Intérpretes: Primeras figuras y Compañía Buenos Aires Ballet Juvenil – Coreografía: Emanuel Abruzzo – Codirección: Nina Zaera – Dirección: Federico Fernández 

La primera vez que vi El Cascanueces era un niño. No recuerdo la historia completa, ni los nombres ni los giros del argumento y creo que no fueron importantes en ese momento, pero algo permanece intacto en mi memoria: el olor a terciopelo viejo, a piso encerado, a mielcitas rojas en el abrigo de mi madre. Recuerdo cómo la luz bajaba lentamente, cómo me callé sin que nadie me lo pidiera, cómo esa música que no conocía me llevó a un mundo donde los juguetes bailaban, en el que los sueños tenían cuerpo y lo imposible era tan real como el piso bajo mis pies. Ver El Cascanueces por primera vez es una experiencia iniciática, una puerta que se abre no solo al arte, sino a una forma de estar en el mundo con los sentidos despiertos.

Estas vacaciones de invierno, El Cascanueces volvió a hacerme sentir eso. Pero no desde una butaca roja y dorada de un viejo teatro, sino en la Ciudad Cultural Konex, rodeado de niños inquietos, madres con mochilas y celulares, familias que llegaban muy abrigadas para sentir el calor del baile. Claramente, una escena quizás más ruidosa, pero también más vital, más verdadera. Y fue allí que volvió a pasar: la música y la historia se aliaron para transformar lo cotidiano en magia.

Jugar con los sentidos

La obra que se presenta durante las vacaciones de invierno no es una versión simplificada del ballet clásico. Es una relectura pensada para los niños de hoy, con todos los códigos que hacen falta para llegar a ellos: humor, interacción, imágenes potentes, un ritmo sostenido, y también una profunda confianza en que los chicos son capaces de emocionarse sin que todo les sea explicado en una pantalla.

El equipo detrás de esta puesta respeta el espíritu y la historia original de El Cascanueces, el misterio, la música como lenguaje emocional, y la transforma en una vivencia escénica lúdica y conmovedora. El relato de Clara y su Cascanueces que cobra vida, la lucha con el Rey Ratón, todo está presente, pero con un tono propio, que apela al juego y a la belleza.

Puesta sensible y vibrante

La escenografía y el diseño visual construyen universos con pocos elementos, apelando a la sugerencia más que a la literalidad. Las luces y las proyecciones acompañan sin distraer. El vestuario es colorido, versátil y lleno de texturas, pensado para los más pequeños.

El corazón de la obra está, como siempre, en los cuerpos que la habitan: los intérpretes: bailarines, actores y músicos se desplazan con gracia y precisión, con una entrega emocional que se percibe en todo momento. El Cascanueces es fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Clara brilla con una expresividad genuina y conmovedora.

Es notable cómo los niños conectan con cada gesto, con cada escena. Lo pude vivir cuando escuché la dulce voz de una pequeña de 6 años que gritaba: ¡Bravo, bravo! 

Ritual compartido

El Cascanueces es una experiencia artística que propone un encuentro donde grandes y chicos pueden emocionarse juntos. Es una demostración de que el arte puede ser accesible sin ser banal, profundo sin ser solemne, bello sin ser decorativo.

Para quienes vimos El Cascanueces en nuestra infancia y aún guardamos ese recuerdo como un talismán, esta versión es un puente entre ayer y hoy. Para quienes lo ven por primera vez, es la promesa de que la magia, cuando se la busca con honestidad, todavía existe. Mariano Augugliaro

Fue el 27 de julio de 2025
Ciudad Cultural Konex
Sarmiento 3131 – CABA
Duración: 80 min.

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